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Podemos discutir aspectos políticos de unos y otros, sociales e incluso las causas a nivel sanitario, pero lo que no es negociable a fecha de hoy es la necesidad de mantener unos niveles de Actividad Física eficiente que ya no eran suficientes antes de la situación actual.

Las cuarentenas obligatorias del tipo que sean (parcial, local, global – en Argentina ha sido mucho más larga que aquí -) incluso de forma voluntaria (especialmente en poblaciones de riesgo por miedo) conllevan unos problemas derivados que hay que atajar en medida de lo posible desde ya. Ya sabemos (Katzmarzyk, Chau) el aumento de la mortalidad derivado directamente del sedentarismo, aunque hasta la fecha habíamos estudiado este desde un motivo voluntario (por preferir ver la televisión a realizar Actividad Física, por ejemplo) o de tipo social, pero ahora añadimos una serie de elementos que multiplica exponencialmente dicha falta de Ejercicio.

Brooks, indicó una serie de problemas causantes de una disminución en la Actividad Física generados a partir de la situación actual. Además, debemos considerar la inactividad física como un potenciador en las patologías de tipo inflamatorio (Cabanas), aspecto muy relacionado con el COVID-19 y la denominada “tormenta de citoquinas”:

  • Aumento de la sarcopenia (pérdida de tejido muscular) con problemas para la recuperación del mismo a corto y medio plazo (Kirwan).
  • Dentro de los más obvios (ansiedad, depresión, desajustes del sueño o, tal y como indica Blendon, la frustración de no tener una vida normal) podemos encontrar incluso el estrés post-traumático, especialmente en confinamientos largos (como ha sucedido, por ejemplo, en Argentina), que se podrá alargar una vez finalizada la fase de cuarentena y restricciones.
  • Preocupación por infectar o ser infectado. Algo que ya podemos divisar a pie de calle y como, incluso dentro de los límites legales o que podemos considerar seguros, existe un miedo manifiesto a las visitas o reuniones sociales incluso con personas cercanas como familiares.
  • Estigmatización del infectado. Se detecta incluso una tendencia a estigmatizar y señalar la persona infectada o que incluso ha pasado por cuarentena sin haber dado realmente positivo.
  • Repercusión económica a medio y largo plazo. Mihashi destacó la preocupación por los indicadores económicos en los próximos años y cómo afectará directamente al propio sujeto a nivel de trabajo, ahorros, etc.

Así como ya es de sobra conocida la influencia de la obesidad como comorbilidad (Dietz) potenciadora de los efectos del coronavirus, un estado de forma obvio lógicamente garantiza tanto menos riesgo de mortalidad como una menor influencia de la patología en el organismo (Brawner, 2020).

Además, como solución va a tomar pleno protagonismo el tejido muscular como elemento sano en nuestro organismo (Sa Filho, Machado), por lo que actualmente los profesionales del sector tenemos la obligación de recomendar y recordar la importancia del mismo, así como motivar y facilitar en medida de lo posible el acceso al mismo.

Sobre las vacunas, los tratamientos, incluso sobre las decisiones políticas tenemos una influencia limitada, pero sobre lo que podemos hacer nosotros y los que nos rodean sí.

  • Aumentad el número de pasos diario. No es suficiente, pero es mejor que el sofá.
  • Incluid sesiones con resistencias o cargas tanto dentro como fuera de instalaciones deportivas 3 veces por semana.
  • Salid al aire libre. Buscad espacios con poca aglomeración, ya no sólo por el riesgo de infección.
  • Si no quieres salir de casa, adquiere materiales eficientes en cuanto a costo-espacio y utilidad para entrenar fuerza, como pueden ser Bandas Elásticas.
  • Opta por alimentos con proteínas de calidad. Además, la lucha contra el consumo de snacks o alimentos muy palatables y precocinados en situaciones de aburrimiento será clave.
  • Puedes utilizar suplementos, especialmente en personas con resistencia a la proteína. La suplementación con Leucina, Creatina, Aceite de Pescado y Vitamina D3 estará recomendada en estas situaciones.

Vivimos una situación complicada a nivel físico y mental que aúna a su vez una mayor dificultad para la realización de Actividad Física. Por ello, va a ser completamente necesario buscar alternativas y soluciones para mantener un ritmo de Entrenamiento considerado saludable.

REFERENCIAS:

  • Bai, Y., Lin, C. C., Lin, C. Y., Chen, J. Y., Chue, C. M., & Chou, P. (2004). Survey of stress reactions among health care workers involved with the SARS outbreak. Psychiatric Services, 55(9), 1055-1057.
  • Blendon, R. J., Benson, J. M., DesRoches, C. M., Raleigh, E., & Taylor-Clark, K. (2004). The public’s response to severe acute respiratory syndrome in Toronto and the United States. Clinical infectious diseases, 38(7), 925-931.
  • Brawner, C. A., Ehrman, J. K., Bole, S., Kerrigan, D. J., Parikh, S. S., Lewis, B. K., … & Keteyian, S. J. (2020, October). Maximal Exercise Capacity is Inversely Related to Hospitalization Secondary to Coronavirus Disease 2019. In Mayo Clinic Proceedings. Elsevier.
  • Brooks, S. K., Webster, R. K., Smith, L. E., Woodland, L., Wessely, S., Greenberg, N., & Rubin, G. J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet.
  • Brooks, S. K., Webster, R. K., Smith, L. E., Woodland, L., Wessely, S., Greenberg, N., & Rubin, G. J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet.
  • Cabanas-Sánchez, V., Guallar-Castillón, P., Higueras-Fresnillo, S., García-Esquinas, E., Rodríguez-Artalejo, F., & Martinez-Gomez, D. (2018). Physical activity, sitting time, and mortality from inflammatory diseases in older adults. Frontiers in physiology, 9, 898.
  • Cava, M. A., Fay, K. E., Beanlands, H. J., McCay, E. A., & Wignall, R. (2005). The experience of quarantine for individuals affected by SARS in Toronto. Public Health Nursing, 22(5), 398-406.
  • Chau, J. Y., Grunseit, A. C., Chey, T., Stamatakis, E., Brown, W. J., Matthews, C. E., … & van der Ploeg, H. P. (2013). Daily sitting time and all-cause mortality: a meta-analysis. PloS one, 8(11), e80000.
  • Dietz, W., & Santos‐Burgoa, C. (2020). Obesity and its Implications for COVID‐19 Mortality. Obesity, 28(6), 1005-1005.
  • Katzmarzyk, P. T., Church, T. S., Craig, C. L., & Bouchard, C. (2009). Sitting time and mortality from all causes, cardiovascular disease, and cancer. Medicine & Science in Sports & Exercise, 41(5), 998-1005.
  • Kirwan, R., McCullough, D., Butler, T., de Heredia, F. P., Davies, I. G., & Stewart, C. (2020). Sarcopenia during COVID-19 lockdown restrictions: long-term health effects of short-term muscle loss. GeroScience, 1-32.
  • Machado, C. L. F., Pinto, R. S., Brusco, C. M., Cadore, E. L., & Radaelli, R. (2020). COVID-19 pandemic is an urgent time for older people to practice resistance exercise at home. Experimental gerontology, 111101.
  • Mihashi, M., Otsubo, Y., Yinjuan, X., Nagatomi, K., Hoshiko, M., & Ishitake, T. (2009). Predictive factors of psychological disorder development during recovery following SARS outbreak. Health Psychology, 28(1), 91.
  • Sá Filho, A. S., Miranda, T. G., de Paula, C. C., Barsanulfo, S. R., Teixeira, D., Monteiro, D., … & Amatriain Fernández, S. (2020). COVID-19 and Quarantine: Expanding Understanding of How to Stay Physically Active at Home. Frontiers in Psychology, 11(566032), 1-7.
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