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No están todos los que son pero sí son todos los que están. Son muchos los puntos donde podemos detectar anomalías tanto en nosotros mismos como en nuestros clientes, pero empecemos por el principio y, antes de entrar en análisis y/o detalles más profundos establezcamos una primera base: OBSERVAR, OBSERVAR Y OBSERVAR.

Establecer con exactitud qué problema tiene un alumno es complicado y desarrollar los mecanismos de mejora del mismo todavía más, pero tanto si eres instructor de fitness o de colectivas (Entrenador Personal ni te cuento), fíjate bien en estos seis puntos en cualquier persona, en cualquier ejercicio e incluso en su postura:

1 – Tendencia a hiperextensión cervical y posición adelantada de la cabeza. Si la barbilla está por delante de la proyección de la cara o el cuello va más hacia adelante que hacia arriba, sospecha 
2 – Hombros/escápula tienden a irse hacia arriba los segundos y especialmente hacia adelante los primeros. Ojo, porque muchos de los problemas que encontramos en los hombros de nuestros clientes vienen propiciados realmente por una mala alineación de columna.
3 – Las curvas de columna parecen más bien una etapa de montaña del Tour de Francia. Vigila la misma en los tres planos y tanto a nivel postural como en la ejecución de ejercicios y, ya que estamos, no dudes en derivar a tu cliente a un profesional especializado.
4 – Cualquier desalineación en cualquier plano de la cadera (aquí pararemos con más atención).
5 – Las rodillas se salen de su plano natural de flexión-extensión (no siempre, pero se van principalmente hacia dentro).
6 – Un principio de inclinación pie-tobillo con la cara interna de este más bajo que la externa, por ejemplo, en una zancada e incluso caminando o en estático.

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