El ADN de la motivación del entrenador.

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Creo que en pleno 2020 ya tenemos superado todo eso de las frases de motivación, mensajes de entrenadores, vídeos épicos, etc. o, cuanto menos, ahora los tomamos en su justa medida (que ya era hora). La motivación puntual puede servir como fogonazo de salida a la hora de emprender una acción como puede ser el entrenamiento, pero tampoco es que sea precisamente algo infalible, y mucho menos a medio y a largo plazo.

La clave la encontramos en algo bastante obvio en la teoría, pero nada fácil en la práctica: La motivación intrínseca del cliente y, por supuesto, también la del entrenador en su trabajo, meramente vocacional. Como tales, no podemos garantizar la ausencia de BurnOut (queme-desgaste profesionales) ya que eso depende de muchos factores que incluso en ocasiones no podemos controlar, pero sí podemos establecer 3 claves que podemos entender y poner en práctica para, cuanto menos, facilitar dicha motivación. Veamos:

  • Acciones y objetivos. De manera regular es interesante marcarse ciertas metas y objetivos de forma concreta y con fechas de plazos a cumplir. Eso sí, creo (de manera completamente subjetiva, eso sí) que tal vez se ha generado un abuso importante a la hora de establecer auténticos desafíos que en muchas ocasiones son imposibles de conseguir (gente que apenas ha corrido un 10.000 queriendo ir a maratones, por decir algo). Sin embargo, es necesario ir estableciendo dichos fines sobre todo porque nos van a ayudar (seamos clientes o entrenadores) a establecer un mínimo de ritmo de trabajo, orden y foco en el entrenamiento.
  • Dominio de la materia. El conocimiento y el aprendizaje es una de las mejores formas de motivación que podemos encontrar en cualquier material. Recuerdo cuando hace casi dos décadas empezaba como instructor y la distribución de contenido orientado al Fitness y a las Actividades Colectivas en este caso era prácticamente nula. Las novedades en materia de entrenamiento se concentraban en las convenciones a las que acudíamos con más o menos regularidad (algo que ha caído muy en desuso por razones de presupuesto, políticas de instalación con formación propia, internet, etc) y a la vuelta teníamos un chute importante de ganas de poner en práctica todo lo visto durante ese fin de semana. Además, al aprendizaje para el cliente también es una forma no sólo de motivación sino también de generar valor sobre nuestro trabajo.

El Entrenamiento Personal ofrece en ocasiones incluso en exceso de áreas que debemos conocer (en realidad, dominar): Biomecánica, Fisiología, Patologías… E incluso componentes relacionados con la Inteligencia Social y Emocional. Sin obsesionarse con ello, siempre vamos a encontrar aspectos con los que podamos evolucionar y, por supuesto, generar nuevos estímulos para nuestro coco y el de nuestros clientes.

Por último, creo que existe un miedo bastante ridículo en el hecho de enseñar a los clientes a entrenar y la posibilidad de que estos consideran dejar al entrenador porque crean que ya tienen los suficientes conocimientos para hacerlo por su cuenta. Creo que la educación y formación de los propios clientes es una de las herramientas más potentes (sino la que más) para fidelizar un usuario en instalaciones, además de ser necesario para conseguir los mejores resultados (están probados los resultados en Escalas Subjetivas a niveles de esfuerzo o fatiga entre otros, pero siempre en individuos experimentados). Por supuesto, también podemos incentivar la interacción de los mismos en la selección de ejercicios, intensidades y todo lo referente a la planificación del entrenamiento.

  • Normalidad. Trabajar desde la normalidad, desde lo que incluso llamamos rutina y no desde el subidón. Y es que uno de los fallos de la sobreexposición y la deformación de la realidad que generan, por ejemplo, las Redes Sociales (especialmente Instagram, tal vez la más utilizada a fecha de hoy entre profesionales y fanáticos del fitness es la constante exposición a superaciones, récords, mejores marcas, etc. como estrategia de marketing (ya sea por unos clientes o por unos likes). En ocasiones he comentado que si hicéramos cuentas de alguno de los que ponen sus logros, por ejemplo, en control de peso, ya estaría en -34 kg. Vamos, que sólo pone cuando baja peso y no cuando sube. Hay que entender que existen ciertas fases de rutina, de estancamiento o, simplemente, de normalidad dentro de un estado de forma.

Y con todo ello, por supuesto que los resultados no vienen sólos, pero sí estaremos un tanto más cerca.

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