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El ajuste y posicionamiento en la bicicleta de Ciclo Indoor, con sus cosas por mejorar e inexactitudes incluidas (aquella altura del sillín en paralelo a las crestas ilíacas por ejemplo) es uno de los aspectos más diferenciales en los técnicos y practicantes que quieren dar unas garantías y calidad en sus sesiones. Sin embargo, salvo algunas excepciones (como Disley en 2014, aunque no de forma directa, sino con los ajustes de la bici que luego comentaremos) apenas encontramos referencias que analicen la relevancia del denominado “ángulo Q” en el pedaleo y, sobre todo, en las posibles lesiones del ciclista de carretera o practicante de Ciclo Indoor.

¿Qué es el “Ángulo Q”?

Para entendernos de una forma muy simple, el denominado “ángulo Q” es el grado de desviación de las rodillas. Ya con más detenimiento sería el ángulo que forman las líneas imaginarias desde la tuberosidad de la tibia al centro de la rótula y de la Espina Ilíaca Anterosuperior (EIAS) también hasta el centro de la rótula.

Los ángulos considerados “normales” (recuerda que siempre pueden haber factores individuales) estarán aproximadamente en unos 12º para hombres y un poco más (aproximadamente 15º) para mujeres, estás últimas con un rango de variabilidad un tanto más amplio (hasta 5 grados por encima o por debajo de esos 15 pueden ser perfectamente normales y no generar problemas per se).

Normalmente se ha tratado con ejercicios focalizados al vasto interno y vasto externo del cuádriceps (algo que seguro os sonará a más de uno), pero obviamente es un aspecto de todas insuficente, debiendo buscar también otros elementos a nivel de cadera e incluso en la técnica de la marcha o carrera, por poner un ejemplo.

El mismo, por tanto, se considera uno de los aspectos principales en los ajustes biomecánicos de la bicicleta, ya que modificaciones en el ancho del pedaleo (con el denominado “Factor Q” (el que hace referencia el estudio de Disley) o incluso en la altura del sillín (si está demasiado bajo nos puede forzar un tanto a pedalear en X) pueden ayudar a paliar este problema que puede acabar generando lesiones agudas y crónicas tanto por defecto (síndrome rótula alta) como por exceso (subluxación de rodilla). Eso sí, por desgracia a fecha de hoy encontramos que muchas de las bicis de Ciclo Indoor no pueden generar ajustes en este aspecto.

EL ESTUDIO:

Se reclutaron 16 jóvenes (promedio de edad 22 años) y se evaluaron a nivel cinemático hasta 12 situaciones diferentes combinando el propio ángulo Q objeto del estudio así como diferentes potencias de pedaleo (80, 120 y 160 vatios).

CONCLUSIONES Y APLICACIONES PRÁCTICAS:

  • El aumento del ángulo Q en los miembros del estudio genera un momento mayor de abducción de rodilla, mientras que en otros como el de extensión es prácticamente igual.
  • Este momento de abducción de rodilla causado es uno de los responsables a largo plazo de lesiones como la osteoartritis de rodilla o problemas relacionados con la Fascia Lata y el Tensor de la misma (igual te suena la “rodilla del corredor” como patología).
  • Habrá que estudiar especialmente en poblaciones de riego (como pueden ser obesos) la posición en la bicicleta así como sus repercusiones a nivel de artritis.

REFERENCIAS:

  • Disley, B. X., & Li, F. X. (2014). The effect of Q Factor on gross mechanical efficiency and muscular activation in cycling. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports, 24(1), 117–121.
  • Thorsen, T. A. (2018). EFFECTS OF INCREASED Q-FACTOR ON KNEE BIOMECHANICS DURING CYCLING.
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