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PEGAR PALIZAS A LOS CLIENTES SABEMOS TODOS. EP. I
 
Lo del entrenador “cañero” siempre se ha vendido como un mérito o casi el factor diferenciador en muchos casos y aunque, ojo, hay elementos de motivación que son los que se convierten en imprescindibles a la hora de contratar un Personal Trainer o simplemente ir a una Actividad Colectiva, debemos tomar conciencia de que simplemente machacar a un cliente no es precisamente la garantía de obtener el mejor resultado.
 
Para empezar, porque son varias las formas de complicar un ejercicio o una sesión de entrenamiento y tienen que ir en su nivel justo respondiendo a dos elementos:
 
– Objetivo puntual (mesociclo) o final del cliente.
– Características (físicas y mentales) del mismo.
 
Así que debemos ajustar muy bien tanto los parámetros de la diapo como el resto de los componentes del Entrenamiento (descansos, densidad, etc) y buscar el estímulo, sino exactamente al 100%, sí lo más cercano posible:
 
– Una persona que busque hipertrofia trabajará con volúmenes relativamente altos de entrenamiento, series cercanas al fallo, etc.
– Ciertos deportistas pueden tener su objetivo específico en levantamientos de alta velocidad (olímpicos), aceleraciones, deceleraciones…
– Personas de segunda y tercera edad pueden trabajar a velocidades altas DENTRO DE LO QUE PUEDAN EJECUTAR SIN RIESGO, así como unos volúmenes más moderados en series lejanas al fallo muscular.
– Por otro lado, elementos como la aplicación de ejercicios en situaciones de inestabilidad pueden generar un efecto engañoso: Sensación de estar haciendo un esfuerzo máximo mientras, especialmente en sujetos avanzados, se pierde incluso Fuerza Máxima.
 
Así que recuerda: Orienta el entrenamiento a lo que, primero pueden y posteriormente deben hacer nuestros clientes o nosotros mismos.
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