Si tienes experiencia en el entrenamiento, apuesta por las sensaciones.

Compártelo con tus compañeros!

Durante los últimos tiempos hemos vivido la llegada de dispositivos de medición del entrenamiento a todos sus niveles (desde potenciómetros en ciclo hasta aplicaciones para valoraciones funcionales, pasando, por supuesto, por el control de la velocidad de ejecución en ejercicios de fuerza o el control de la variabilidad del pulso), que si bien no son exactamente nuevos, sí surgen en la actualidad con opciones bastante más asequibles que antaño, incluso por unos pocos euros si disponemos de un teléfono móvil de cierta calidad. Sin embargo, estamos delante de un elemento del sector que necesita todavía mucha maduración al respecto en diversos factores:

  • Los propios técnicos de a pie no estamos acostumbrados a los mismos. Tampoco hay que engañarse. Aunque algunos de ellos son de uso sencillo, otros ni tan siquiera están testados o contrastados al 100% o, sin ir más lejos, todavía no existe la evidencia suficiente para que los datos que recojamos sean plenos y seguros indicativos de algo. Es más…
  • Siguen teniendo margen de error, especialmente los de bajo coste. ¿Os acordáis de no hace mucho tiempo (y todavía hoy en algún aparato) que ponías las manos en una máquina cardiovascular para mirar las pulsaciones y pasaban en segundos de 45 a 270? ¿O los pulsómetros que medían… los beats de la música? Algunos elementos de medición, sobre todo los más baratos, pueden presentar márgenes de error con cierta importancia, sobre todo aquellos en los que el calibrado se hace de forma manual, rápida y a veces incluso a ojo. Volviendo a las pulsaciones, sabemos que hay gente que se gastaba el dinero en un pulsómetro para luego poner como pulsaciones máximas “220-edad” (cuando evidentemente puede haber diferencias muy significativas). Partiendo de esa premisa, podemos pensar que, eso sí en menor escala, siguen existiendo este tipo de errores.
  • Disponibilidad de tiempo. Por todos es conocido que la práctica mayoría de entrenamientos personales duran 1 hora y que no son pocas las veces en las que ello se cumple. Vamos, que tienes el cliente de 2 a 3 y a las 2 es cuando está entrenado por la puerta para cambiarse. El calibrado de algunos de estos dispositivos (especialmente los de medición de velocidad de ejecución en ejercicios de fuerza) haría que se nos fuera la mitad de la sesión simplemente en poner la maquinaria a punto.
  • Existen variables que no podemos controlar, al menos con clientes de a pie. Aunque no quite que dicho control genere muchos beneficios para el usuario, también hay que ver hasta qué punto la disponibilidad tanto del cliente como de nosotros mismos va a dar para estar controlando ciertas variantes todo el día.

Muy recientemente, Ibbott et cols (2019) han publicado un estudio en el que los atletas de fuerza altamente entrenados demostraron una diferencia significativa en su rendimiento de potencia entre sesiones y el tiempo total de descanso al usar periodos de descanso entre grupos seleccionados por sí mismos, a pesar de la estabilidad en sus calificaciones subjetivas de fatiga y esfuerzo. Los periodos de descanso entre series pueden seleccionarse automáticamente para completar el entrenamiento de fuerza en el protocolo de sentadilla pesada; sin embargo, la salida de potencia puede disminuir durante el conjunto.

Por lo tanto, debemos buscar alternativas asequibles y prácticas, siendo las escalas subjetivas de entrenamiento (o el entrenamiento por sensaciones) la más recurrente en este caso. Destacan las investigaciones realizadas por Robertson y Lagally tanto en la construcción como en la validación o Kang (2003) en la metodología de las mismas desde principios de la década pasada e incluso encontramos adaptaciones a poblaciones como niños (Robertson, 2008), adolescentes (Pfeiffer, 2002) e incluso adultos mayores (Gearhart, 2009; Da Silva-Grigoletto, 2013) o en materiales como las bandas elásticas (Colado, 2012).

Además, se han encontrado validaciones en situaciones de entrenamiento que van desde los umbrales lácticos (Fabre, 2013) hasta la hipertrofia, pasando por el Entrenamiento de Fuerza (Naclerio, 2011) y revisando aspectos tan actuales como la predicción de la velocidad de ejecución en ejercicios como la sentadilla (Naclerio, 2017a), el Press Banca (Naclerio, 2017b) y el Peso Muerto (Helms, 2017, también englobando los dos ejercicios anteriores) o el número de repeticiones en reserva (Helms, 2016).

APLICACIONES PRÁCTICAS:

  • Los nuevos dispositivos de control y medición del entrenamiento están suponiendo una revolución en el fitness, pero todavía queda bastante avance en el camino.
  • Pese a que han disminuido mucho los costes de los mismos, debemos entender que generan una inversión de dinero y, sobre todo, control y tiempo que habrá que ver hasta qué punto tenemos a los clientes (o incluso nosotros mismos) disponibles para realizarlo.
  • El control del esfuerzo, descanso o intensidad por Escalas Subjetivas de Esfuerzo, como pueden ser la escala de Börg o las OMNI puede ser válida y útil en muchas situaciones, especialmente en sujetos entrenados. Sin embargo, las mismas pueden generar cierta desconfianza ya que su origen es bastante añejo (década de los 60), pero podemos ver como la validez y metodología de las mismas ha sido revisada posteriormente.
  • Sin embargo, para que estas escalas de esfuerzo puedan resultar válidas, será necesario un control tanto de las sensaciones (por lo que pueden ser utilizadas con mayor fiabilidad en sujetos entrenados) como incluso entrenar estas propias escalas de esfuerzo. El estudio antes citado de Helms (2017) indica el ratio de fiabilidad de 0.88 en entrenados (muy alto) y 0.77 en principiantes (más bajo, aunque creemos que incluso suficiente dado los objetivos que puede tener un usuario novel, siendo la adhesión al Entrenamiento la principal prioridad).

REFERENCIAS:

  • Borg, G.A.V.& Dahlst Rom, H. (1960). The perception of muscular work. Umea vetenskapligabi blioteks skrifserie, 5,1 – 2 6 .
  • Colado, J. C., Garcia-Masso, X., Triplett, T. N., Flandez, J., Borreani, S., & Tella, V. (2012). Concurrent validation of the OMNI-resistance exercise scale of perceived exertion with Thera-band resistance bands. The Journal of Strength & Conditioning Research26(11), 3018-3024.
  • Da Silva-Grigoletto ME, Viana-Montaner BH, Heredia JR, Mata F, Peña G, Brito CJ, Vaamonde D y García-Manso JM. (2013). Validación de la escala de valoración subjetiva del esfuerzo OMNI-GSE para el control de la intensidad global en sesiones de objetivos múltiples en personas mayores. Kronos. Universidad Europea de Madrid.
  • Fabre, N., Mourot, L., Zerbini, L., Pellegrini, B., Bortolan, L., & Schena, F. (2013). A novel approach for lactate threshold assessment based on rating of perceived exertion. International journal of sports physiology and performance, 8(3), 263-270.
  • Gearhart , R.F. Jr, Lagall y , K . M.,Riechma n , S.E. ,Andrews, R . D . & Robert s o n , R . J . (2009). Strengtht racking using the OMNI resistance exercise scale in older men and women. Journal o f Strength and Conditioning Research , 2 3 (3) , 1011- 1 015.
  • Helms, Eric R. MS; Cronin, John; Storey, Adam; Zourdos, Michael C. Application of the Repetitions in Reserve-Based Rating of Perceived Exertion Scale for Resistance Training. Strength & Conditioning Journal: August 2016 – Volume 38 – Issue 4 – p 42–49
  • Helms, ER, Storey, A, Cross, MR, Browm, SR, Lenetsky, S, Ramsay, H, Dillen, C, and Zourdos, MC. RPE and velocity relationships for the back squat, bench press, and deadlift in powerlifters. J Strength Cond Res 31(2): 292–297, 2017
  • Ibbott, P., Ball, N., Welvaert, M., & Thompson, K. G. (2019). Variability and Impact of Self-Selected Interset Rest Periods During Experienced Strength Training. Perceptual and Motor Skills, 0031512519835976.
  • Kang, J., Hoffman, J.R., Walker, H ., Chaloupka, E.C.& Utter, A.C. (2003). Regulating intensity using perceived exertion durin g extended exercise periods . European Journal of Applied Physiology, 89, 475 – 482
  • Lagally, K. M., & Robertson, R. J. (2006). Construct validity of the OMNI resistance exercise scale. Journal of Strength and Conditioning Research, 20(2), 252.
  • Lagally, K. M., Amorose, A. J., & Rock, B. (2009). Selection of resistance exercise intensity using ratings of perceived exertion from the OMNI—RES. Perceptual and motor skills108(2), 573-586.
  • Naclerio, F., Rodríguez-Romo, G., Barriopedro-Moro, M. I., Jiménez, A., Alvar, B. A., & Triplett, N. T. (2011). Control of resistance training intensity by the OMNI perceived exertion scale. The Journal of Strength & Conditioning Research, 25(7), 1879-1888.
  • Naclerio, F., & Larumbe-Zabala, E. (2017a). Relative load prediction by velocity and the OMNI-RES 0–10 scale in parallel squat. The Journal of Strength & Conditioning Research, 31(6), 1585-1591.
  • Naclerio, F., & Larumbe-Zabala, E. (2017b). Loading intensity prediction by velocity and the OMNI-RES 0–10 scale in bench press. The Journal of Strength & Conditioning Research, 31(2), 323-329.
  • Pfeiffer , K.A. , Pivarnik , J . M , Womoc k , C. J. , Reeves , M.J. & .Malina , R.M . (2002). Reliabilityand validity of the Borg and OMNI RPE Scales in adolescent girls. Medicine and Science in Sports and Exercise , 34, 2057–2061.
  • Robertson, R. J., Goss, F. L., Rutkowski, J., Lenz, B., Dixon, C., Timmer, J., … & Andreacci, J. (2003). Concurrent validation of the OMNI perceived exertion scale for resistance exercise. Medicine & Science in Sports & Exercise35(2), 333-341.
  • Robertson, R. J., Goss, F. L., Aaron, D. J., Gairola, A., Kowallis, R. A., Liu, Y., … & White, B. (2008). One repetition maximum prediction models for children using the OMNI RPE scale. The Journal of Strength & Conditioning Research, 22(1), 196-201.
Facebook Comments
(Visited 27 times, 1 visits today)