Hacia dónde va la formación NO reglada en fitness.

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Llevamos ya bastante tiempo con cierta convulsión-agitación con el tema de formación reglada y no reglada en Actividad Física y Fitness. Mientras que parece que los posicionamientos a pie de calle son más radicales (básicamente, con las personas de cada origen barriendo para casa), la realidad a nivel legislativo es bastante más moderada en un marco en el que, tal y como pasa con casi cualquier profesión, tienen cabida todos, eso sí, cada uno en su sitio: Ni un cirujano tendría que estar haciendo de celador (aunque me da que igual ya hasta algún caso tiene que haber) ni tampoco un monitor tiene que ser director técnico de un centro porque tenga las clases llenas.

  • También hay otros tipos de regulación… y otras formas de incumplir la ley: Sí. Y es que, aunque tengas la carrera, si estás ejerciendo sin estar de alta en la Seguridad Social, sin facturar los trabajos que realizas o sin tener, por ejemplo, un seguro de Responsabilidad Civil en caso de trabajo por cuenta propia, estás incumpliendo la ley. Y esa regulación ya existe y ya se conoce a pie de calle. Y tal vez, no siempre, pero sí tal vez, muchos de los que reclaman una regulación no cumplen la existente. Tal vez también habría que empezar por ahí.
  • Certificados de profesionalidad (LINK): Los certificados de profesionalidad, regulados por el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero,  son el instrumento de acreditación oficial de las cualificaciones profesionales del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales en el ámbito de la administración laboral. Estos certificados acreditan el conjunto de competencias profesionales que capacitan para el desarrollo de una actividad laboral identificable en el sistema productivo sin que ello constituya regulación del ejercicio profesional. Tienen carácter oficial y validez en todo el territorio nacional y son expedidos por el SEPE y los órganos competentes de las Comunidades Autónomas.

En materia de Actividad Física podemos encontrar qué tipo de certificados se expiden en materia de Actividad Física: LINK AQUÍ. Como veis, engloban prácticamente cualquier tipo de disciplina que se imparte en una instalación deportiva. ¿Qué queremos decir con esto? Que si vienes de los cursos clásicos de formación y, sobre todo, si has trabajado cotizando en una Instalación Deportiva NO TE VAS A QUEDAR FUERA DEL SECTOR POR UN CAMBIO DE REGULACIÓN. Eso sí, tendrás que acreditar algo más que un curso de fin de semana (muy razonable por otro lado), haber trabajado asegurado, etc.

Hacia dónde no debe ir la formación no reglada.

Eso sí, creo que la propia evolución que está llevando el TAFAD (especialmente este al segmentarse con especialidad de Actividad Física y “fitness”) y CCAFD nos va a dar un salto cualitativo en unos años. Cosa que igual a las empresas que durante años hemos vendido cursos de base (aquellos famosos de 120 horas) pues se nos ha acabado el chollo. De hecho, se nos ha acabado ya hace unos años. Pero creo que hay que valorar que es mucho más interesante que un chaval llegue a un gimnasio con dos años de preparación y no con medio año yendo los sábados por la mañana a una academia. Esto está haciendo ya que las nuevas generaciones estén mucho mejor preparadas que nosotros, aunque a veces parezca lo contrario. Y dicho sea de paso, España tiene un nivel bastante majo en comparación con lo que se ve en muchos gimnasios del centro de Europa.

Cuando yo empezaba como instructor las sesiones, especialmente de acondicionamiento físico, harían llevarse las manos a la cabeza a muchos. Pero no nos dábamos cuenta y ahora queremos comparar el chico que empieza con nosotros, pero no en nuestro punto inicial, sino con toda la experiencia y conocimiento acumulado. Eso sí, hay ciertas cosas que dañan mucho la calidad de las sesiones (como la cantidad y variedad de sesiones que está dando un monitor de dirigidas hoy día y de lo que hablaremos).

Por otro lado, también tiene que cambiar la educación en general, incluso más allá del fitness. En cuestión de 10-12 años hemos pasado del “información es poder”, una frase centenaria de Francis Bacon a “la información es gratis o casi gratis”. La llegada del internet de banda ancha y los dispositivos móviles ha planteado enunciados de más de cuatro siglos como el que os comentamos, cosa que es significativa de la revolución que hemos vivido en muy poco tiempo y que creo no somos conscientes.

No hace tantos años un curso a distancia era inscribirse y recibir un par de libros con un número de teléfono y una palmada en la espalda. Actualmente esto no tiene nada que ver, e incluso para sesiones teóricas creo que son de cada vez mejores: Los contenidos online superan en muchas cosas a los presenciales. Cuando empezaba a ir a formaciones como instructor de Actividades Colectivas, hace ya un tiempo, pero al fin y al cabo dentro del siglo XXI, una exposición teórica de manera presencial obligaba a estar tomando apuntes todo el rato y a perder el hilo. Actualmente con los vídeos puedes repetir algo que no entiendes tantas veces como quieras, ir un momento al baño y volver y retomar en el segundo exacto en el que has parado o, para los más duros de mollera, ver una y otra vez un contenido hasta que esté asimilado. Tal vez el mayor handicap, eso sí, es mantener la concentración frente a un vídeo.

¿Pero esto quiere decir que la formación reglada va a desaparecer?

Para nada. Tal y como pasa en cualquier gremio, la formación complementaria o no reglada existe (otra cosa es que de cada vez se exijan unos mayores estándares de calidad) y tiene un lugar importante. No es algo exclusivo, y ni tan siquiera mayoritario, en el fitness. Eso sí, la misma va a jugar una pieza muy diferente, menor que años atrás, pero que no deja de ser importante, al menos con un sustento en 4 pilares fundamentales:

  • La formación también es una forma de motivación. El trabajo del instructor y/o entrenador también tiene un desgaste emocional importante que debe ser regenerado en medida de lo posible. Uno de los motivos principales por los que un usuario necesita un profesional al lado está precisamente en superar la pereza al ejercicio físico, ya sea por animación (como pasa mucho en Actividades Colectivas) o incluso por compromiso-obligación (relación contractual con un entrenador). Al final, el propio aprendizaje y la posibilidad de aplicar cosas nuevas con nuestros clientes no deja de ser una de las formas más importantes para seguir con ilusión cuando ya llevas un tiempo trabajando.
  • Necesidad de formación complementaria. Y es que, pese a la evolución que está teniendo la Actividad Física a nivel académico, podemos sospechar que igual no estamos en pañales, pero sí en una infancia bastante tierna. Basta ver lo que sucede en países como Estados Unidos donde lo que aquí llamamos INEF ha derivado en diferentes carreras y certificaciones (como Entrenador Personal, en USA sin una certificación tipo NSCA, ACE o similar, no vas a ser muy demandado que digamos). Y es que todavía falta mucha especialización en algo tan genérico y abstracto como el “Ejercicio” tal y como se dice a pie de calle. ¿Trabajamos con poblaciones con necesidades especiales muy cercanos al sector médico? ¿Como entrenadores de rendimiento? ¿Como preparadores físicos de deportes con unos requerimientos muy diferentes entre sí? ¿Como educadores en centros de secundaria? ¿Como gestores deportivos? Lógicamente ya te puedes imaginar que, aunque una carrera sea infinitamente más completa que un “cursillo”, en un grado no da tiempo a trabajarlo y verlo todo como toca, incluso diría que no es conveniente.
  • Aportación de experiencia. El factor diferencial de una formación personal o presencial respecto a ver contenidos en cualquiera de sus formatos (textos, presentaciones o vídeos) está en la aportación del know-how del profesional impartido directamente y con un feedback directo con los alumnos.  Precisamente el ver qué puede aportar el profesor en persona que no puede aportar un contenido de bajo coste o gratuito.
  • Necesidad de actualización constante. Tal y como pasa con otras muchas ciencias, los avances en investigación se han vuelo frenéticos en los últimos años. Lo que puede haber estudiado alguien en CCAFD hace 20, 10 ó ya incluso 5 años en varios aspectos no tiene mucho que ver con lo que se puede trabajar ahora. Eso hace que la puesta al día de cualquier profesional sea bastante peculiar y con el “renovarse o morir” presente de una manera bastante más constante. Basta que veas en cualquier formación actual los años de las referencias bibliográficas para descubrir que un paper con más de 15-20 años es casi anecdótico.
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