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Antes de nada, remarco que hubo un poco de lío ayer con el título. Cuando me refiero a marketing entre comillas es al marketing que entendemos a pie de calle, cuando en realidad creo (esto es opinión, las cosas como son) que es un proceso que en realidad lleva un camino casi inverso al que pensamos.

Volviendo al tema de hoy, un servicio de Entrenamiento Personal nos puede dar 3 tipos de beneficio diferentes. Beneficios que, además, interactúan entre ellos y deben estar complementándose mutuamente en todo momento para que podamos tener una carrera profesional saludable.

1- El económico-monetario: Resulta obvio hablar del mismo, ya que no vivimos del aire a no ser que tengamos otros ingresos paralelos. Así que pasemos a los dos más “raros”.

2- KnowHow: Pueden existir ofertas o servicios que no sean tan rentables como otros pero que nos aporten, sobre todo, la posibilidad de poder integrar cualquier tipo de conocimiento que vamos adquiriendo dentro de la práctica del día a día. Por ejemplo, empezar a trabajar en una gran instalación que se queda un % por entrenamiento no será el servicio directamente más rentable, pero nos aportará en nuestros primeros meses como entrenadores el conocer de verdad como actúa el cliente, cómo debemos encarar el trato al público, combinar servicios, realizar contactos, saber que desgraciadamente sacar adelante un negocio no es tan fácil, acceder a formaciones de la propia instalación, etc. Digamos que es el efecto sustitutivo de la “mili” y aplicado a un gimnasio.

Por tanto, estés en la posición que estés, será interesante buscar un perfil de cliente adecuado al área sobre la que estés investigando en estos momentos, que te abra un campo diferente (como podría ser el trabajo con fisioterapeutas, por ejemplo) o que aporte algo más que hacer siempre lo mismo.

3- Valor emocional: Podemos estar muy bien pagados y formados, que si no sentimos la realización personal como profesionales, la forma de trabajar y, por ende, los otros dos valores, se van a ver perjudicados seriamente.

Por eso no es de extrañar ver como gente muy consagrada de repente se empiezan a meter en proyectos paralelos menos beneficiosos, o incluso deficitarios en cuanto a tiempo, dinero, esfuerzos, etc. pero con un valor que aporta precisamente lo que no da su situación actual: Sentirse útiles de cara a la sociedad o, cuanto menos, que estamos dando el 100%.

Por tanto, salvo causas de fuerza mayor, lo más cercano al ideal profesional será, por supuesto tener un buen sueldo, pero también la posibilidad de acceder a nuevos retos como profesional y a poder llevar a cabo sensaciones o experiencias que nos hagan sentir a nosotros mismos.

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