La tecnología como herramienta para planes de control de peso y obesidad.

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La complejidad y las pocas garantías de éxito, especialmente a largo plazo, que ofrece el sobrepeso y la obesidad como uno de los principales problemas clave en nuestros clientes hace que cualquier herramienta segura y mínimamente válida sea de ayuda para conseguir los mejores resultados posibles. De hecho, durante los últimos 30 años de forma general y 16 basándose en herramientas mediante Internet (Tate, 2001) se vienen estudiando los efectos de terapias conductuales en obesos con resultados muy dispares, aunque en ocasiones llegan a ser más importantes que el establecer unas pautas de entrenamiento totalmente adaptadas y adecuadas al individuo (Wadden, 2000; Foster, 2005).

En estos últimos tiempos, con la llegada de los dispositivos de mano, como pueden ser móviles o tablets, con infinidad de aplicaciones incluso relativamente asequibles a la hora de programar, páginas web, Redes Sociales, Podcasts y servicios de mensajería, se ha abierto una nueva puerta para entrenadores y usuarios a la hora de facilitar ya no sólo el trabajo en las sesiones y gestión, sino sobre todo el control de los clientes durante todas las horas (más del 95%) que una persona con sobrepeso no está con su entrenador. El aprovechamiento de Internet como forma para implementar el seguimiento ya fue estudiado y validado por autores como Kodama o Khalys, pero creemos que el llevar a fecha de hoy la tecnología en el bolsillo puede hacer multiplicar sus efectos.

Sin embargo, al ser una revolución que ha llegado a pie de calle hace relativamente poco (5 años), tampoco existe una gran cantidad de estudios que puedan ser concluyentes al 100% ya no sólo sobre la efectividad de estos dispositivos (que hablando claro, siempre van a ayudar) sino también de los procedimientos y metodología para que sean lo más eficientes posibles.

Tipos de herramientas y aplicaciones:

A fecha de hoy, cualquier aplicación, incluso muchas que pueden parecer inverosímiles (como por ejemplo tener un pulsómetro mediante la lente de la cámara), es fácil de encontrar y, además, de forma gratuito o muy asequible. A partir del meta-análisis de Khaylis así como diversas experiencias propias podemos distinguir entre:

  • Aplicaciones de control, motivación, etc. Incluso se han diseñado apps consistentes en el envío de propuestas a modo de objetivos, retos semanales, frases de motivación y otras señales para el control de peso. Eso sí, como podemos ver más adelante, los resultados son relativamente escasos.
  • Medición de trabajo y resultados. Desde las pulseras de actividad tan de moda en la actualidad (aunque la teoría de los 10.000 pasos sea muy discutible) a pulsómetros o aplicaciones móviles. Ya os adelantamos que va a ser la herramienta más potente en tratamientos de control de peso y obesidad desde hace ya más de 20 años (Baker, 1993), cuando todavía estos tenía un coste y dificultad de acceso infinítamente mayor al actual. Además de estimular una mayor Actividad Física, parece paliar las diferentes dificultades del obeso a la hora de entrenar (Carels).
  • Facilitar el contacto y el feedback con el entrenador u otros profesionales o grupos. Ya son varias las aplicaciones específicas para gestión de clientes de Entrenamiento Personal, pero también nos servirá cualquier tipo de mensajería móvil por internet (Whatsapp, Messenger, Skype, etc)

Además, tal y como se viene realizando en las denominadas “terapias de grupo”, se puede utilizar un foro privado o grupo de Facebook como una propuesta interesante a la hora de exponer ideas, problemas y, sobre todo, desarrollar un espacio donde el obeso pueda hablar de forma cómoda y con mayor empatía (Tate; Renjilian).

  • Juegos que inciten a la Actividad Física. Existen diversos juegos que implican la realización de Actividad Física, aunque sea caminar, para avanzar en diversos niveles. Sin duda, el más destacado y conocido por todos es el Pokemon Go aunque también existen otros con miles de descargas como Zombies Run!
  • Creación de programas de entrenamiento. Tal vez el formato de aplicación que mayor temor genera entre entrenadores ya que puede suponer un sustituto de los mismos. Sin embargo, no encontramos en el mercado aplicaciones con propuestas de entrenamiento que esté adaptadas a sujetos obesos.
  • Plataformas de soporte y apoyo. Como pueden ser foros o grupos cerrados de Facebook, podcasts de audio o incluso vídeos por plataformas (Youtube, Vimeo) o directos (Instagram, Facebook).

Estudios realizados

Por supuesto podríamos ir citando pruebas y estudios varios alargando el texto más y más páginas, pero hemos optado por algo más práctico, que aún así nos sale un apartado más que extenso, citando varios de los estudios que aportan conclusiones interesantes y muy prácticas tanto para la persona que quiere controlar su obesidad como para el Entrenador Personal.

Tecnología vs. Coaching Personalizado

Este estudio publicado entre 2010 (avance online) y 2011 fue una comparación directa entre un sistema puramente tecnológico frente a la intervención conductual convencional en persona. El estudio duró 6 meses con 51 sujetos con IMC medio 33.7 (todos ellos sedenarios y ninguno por encima de IMC 40) siendo divididos en 3 grupos: Tratamiento convencional, Tratamiento tecnológico y tratamiento mixto.

Los resultados al menos en este periodo de tiempo fueron muy esperanzadores para el mixto (8.8 kgs bajados de promedio frente a los 3.7 del convencional y los 5.8 del únicamente tecnológico).

  • Los del tratamiento convencional realizaban reuniones semanales (1 individual al mes y las otras 3 grupales) focalizando las mismas en crear estrategias de acción tanto para la nutrición saludable como para la realización de Actividad Física.
  • Los del tratamiento tecnológico intercambiaban feed-back por mail de forma semanal junto a sesiones educativas-informativas de 1 hora de duración semanal. así como una llamada telefónica mensual para dudas personalizadas.
  • Los del tratamiento mixto fueron provistas, además del tratamiento convencional, de un monitor de Actividad Física (brazalete) con acceso a áreas personales por web tanto para enviar toda la actividad (también la nutricional) así como poder visualizarla de primera mano.

Aunque la muestra es pequeña (17 personas por grupo) hay que destacar que el método mixto fue el único que consiguió que todos los sujetos finalizaran los 6 meses de trabajo, mientras que en el grupo convencional hasta 8, casi la mitad, abandonaron por diversos motivos el mismo (el grupo de sólo tecnología tuvo 4 abandonos, 1 por embarazo).

Por otro lado, el grupo de control mixto también fue el que más incrementó su Actividad Física (hecho que concuerda también con otros estudios que veremos a continuación).

Aplicación específica vs. Coaching Personalizado

En 2014 un grupo de investigación (Batch et al) comparó los resultados a 24 meses vista (interesante al ser de los pocos que trabaja a largo plazo) con dos herramientas diferentes así como un grupo de control: Una aplicación para Smartphone y un trabajo de coaching personal combinado por monitorización por teléfono. Ambos fueron diseñados por el propio equipo de investigación aplicando los principios de la Teoría Cognitiva y del Model Transteórico del Cambio (Prochaska), además de técnicas de autocontrol y motivación.

La principal diferencia entre las aplicaciones es que la utilizada sin intervención personal se basaba en el establecimiento de objetivos y micro-objetivos, juegos estilo retos y apoyo mediante mensajes recordatorios y de motivación. En la intervención con coach se utilizaban herramientas muy similares, pero la persona indicada quién las administraba, utilizando el teléfono como forma de comunicación regular con los sujetos.

El proceso de Coaching resultó ser muy válido en los 6 primeros meses, casi triplicando resultados, respecto a la aplicación de Smartphone así como el grupo control, pero no a 1 o 2 años vista. También comentar que la medición fue muy limitada, basándose sólo en el peso en kg de los sujetos del estudio. Por otro lado, los investigadores también concluyeron que la falta de eficiencia de la aplicación “CITY” por sí misma podría ser por la falta de contacto directo con una persona como forma de control.

Comparación entre Terapia Conductual convencional, seguimiento tecnológico y seguimiento combinado entre tecnológico e intervención personal.

Propuesta muy interesante la de Rogers y su equipo por varios motivos: Es una investigación muy reciente, compara dos tipos de intervención (convencional y tecnológica) así como la tecnológica con visualización directa del propio obeso; y también tiene un perfil de miembros del análisis con un IMC 39.5, mucho más elevado que la mayoría de estudios. El mismo fue realizado a 6 meses vista, por lo que podemos considerarlo a medio plazo.

Los 3 planes de intervención consistían en:

  • Convencional: Reuniones grupales de forma semanal de 30-45 minutos en la que básicamente se trabajaban las “barreras” a la hora de realizar Actividad Física y una alimentación óptima.
  • Tecnológico: Se usaron aplicaciones basadas en la monitorización tanto de la Actividad Física como a nivel web de la ingesta calórica diaria. Además, recibían mensualmente una llamada de unos 10 minutos para recibir feedback con un profesional.
  • Tecnológico-mejorado: Además de utilizar la aplicación, esta se conectaba por Bluetooth a una aplicación de móvil en la cual los sujetos del grupo podían ver al momento los resultados de la Actividad Física realizada.

En este caso, la pérdida de peso fue muy similar entre el tratamiento combinado de tecnológico con aplicación móvil respecto al conductual (incluso con algunos resultados ligeramente superiores), siendo algo menor cuando sólo se trabajaba con las aplicaciones tecnológicas sin visualización directa. Los resultados más llamativos fueron en un notable incremento de la Actividad Física cuando los sujetos podían visualizar de primera mano los resultados al momento.

Aplicación de programas web, objetivos y monitorización de pasos.

En este estudio realizado entre 2010 y 2012 por Matsumoto y su equipo cabe decir que no destaca ni por el número de sujetos (20 en total, de los cuáles 17 eran mujeres) ni por pillarse mucho los dedos (IMC medio 30.4, así que como mucho podemos hablar de “preobesos”) pero sí por la metodología utilizada y algunas mediciones.

El programa de desarrolló se basó principalmente en la auto-extracción de objetivos así como una monitorización tanto del peso como de la Actividad Física (pasos más bien) realizados de forma diaria por parte de los propios sujetos por internet.

Conclusiones y aplicaciones prácticas

De todo ello, las aplicaciones prácticas que podemos sacar son, cuanto menos, interesantes y esperanzadores por varios motivos.

  • Todo apunta a que las aplicaciones, programas, páginas web, etc. parecen ser mucho menos eficientes sin el control o apoyo personal y directo (ya sea de forma individual o en grupo) por lo que creemos que el entrenador-coach sigue siendo imprescindible en estos casos.
  • Las aplicaciones y páginas web pueden servir para potenciar los resultados en el control de los sujetos o para economizar costes reduciendo la necesidad de sesiones continuas y personales con especialistas.
  • El intercambio de mails con un especialista y la utilización de “tablones” en grupos de internet son dos propuestas interesantes para complementar un plan de control de peso
  • Dentro de los diferentes sistemas tecnológicos, las herramientas de monitorización de la Actividad Física con visualización directa por parte del sujeto obeso o sobrepeso parecen tener un efecto motivador interesante para ser aplicados al día a día, obteniendo mayores índices de adhesión a estos planes.
  • Aplicaciones de control de la actividad y nutrición que resulten dinámicas, agradables y fáciles de utilizar darán los mejores resultados.
  • Obviamente, las herramientas que permitan cierta individualización y personalización de las herramientas, tendrán mejores resultados.

Limitaciones

  • Obviamente, el número y calidad de las investigaciones a fecha de hoy sigue siendo escaso.
  • Como también pasa en muchas investigaciones, resulta curioso ver como se trabaja a nivel científico sólo contemplando peso o IMC (en ocasiones ni tan siquiera % de Tejido Graso) y dejando de lado aspectos tan relevantes como marcadores metabólicos o de inflamación, fácilmente mesurables.
  • Como suele suceder en estos casos, el perfil de obeso que se coge en este tipo de estudios suele ser con un IMC relativamente bajo (dentro de la obesidad o el sobrepeso) y sin patologías asociadas, cosa que no suele coincidir con la masa general.

Referencias

  • Baker, R. C., & Kirschenbaum, D. S. (1993). Self-monitoring may be necessary for successful weight control. Behavior Therapy, 24(3), 377-394.
  • Batch, B. C., Tyson, C., Bagwell, J., Corsino, L., Intille, S., Lin, P. H., … & Grambow, S. (2014). Weight loss intervention for young adults using mobile technology: design and rationale of a randomized controlled trial—Cell Phone Intervention for You (CITY). Contemporary clinical trials, 37(2), 333-341.
  • Bennett, G. G., Herring, S. J., Puleo, E., Stein, E. K., Emmons, K. M., & Gillman, M. W. (2010). Web‐based Weight Loss in Primary Care: A Randomized Controlled Trial. Obesity, 18(2), 308-313.
  • Carels, R. A., Darby, L. A., Rydin, S., Douglass, O. M., Cacciapaglia, H. M., & O’Brien, W. H. (2005). The relationship between self-monitoring, outcome expectancies, difficulties with eating and exercise, and physical activity and weight loss treatment outcomes. Annals of Behavioral Medicine, 30(3), 182-190.
  • Foster, G. D., Makris, A. P., & Bailer, B. A. (2005). Behavioral treatment of obesity. The American journal of clinical nutrition, 82(1), 230S-235S.
  • Khaylis, A., Yiaslas, T., Bergstrom, J., & Gore-Felton, C. (2010). A review of efficacious technology-based weight-loss interventions: five key components. Telemedicine and e-Health, 16(9), 931-938.
  • Kodama, S., Saito, K., Tanaka, S., Horikawa, C., Fujiwara, K., Hirasawa, R., … & Yamada, N. (2012). Effect of Web-based lifestyle modification on weight control: a meta-analysis. International Journal of Obesity, 36(5), 675-685.
  • Matsumoto, Y., Yoshiuchi, S., Miyauchi, T., Hayashi, H., Habu, D., & Kimura, Y. (2014). Utility of a web-based weight loss program with auto-extraction of behavioural objectives and recording of daily weight and steps in pre-obese outpatients. Asia Pacific journal of clinical nutrition, 23(3), 473-480.
  • Pellegrini, C. A., Verba, S. D., Otto, A. D., Helsel, D. L., Davis, K. K., & Jakicic, J. M. (2012). The Comparison of a Technology‐Based System and an In‐Person Behavioral Weight Loss Intervention. Obesity, 20(2), 356-363.
  • Prochaska, J. O., & Velicer, W. F. (1997). The transtheoretical model of health behavior change. American journal of health promotion, 12(1), 38-48.
  • Renjilian, D. A., Perri, M. G., Nezu, A. M., McKelvey, W. F., Shermer, R. L., & Anton, S. D. (2001). Individual versus group therapy for obesity: effects of matching participants to their treatment preferences. Journal of consulting and clinical psychology, 69(4), 717.
  • Rogers, R. J., Lang, W., Barone Gibbs, B., Davis, K. K., Burke, L. E., Kovacs, S. J., … & Jakicic, J. M. (2016). Applying a technology‐based system for weight loss in adults with obesity. Obesity Science & Practice.
  • Tate, D. F., Wing, R. R., & Winett, R. A. (2001). Using Internet technology to deliver a behavioral weight loss program. Jama, 285(9), 1172-1177.
  • Wadden, T. A., & Foster, G. D. (2000). Behavioral treatment of obesity. Medical Clinics of North America, 84(2), 441-461.
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