Los 5 objetivos (auténticos) del entrenamiento en obesos.

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hiitAntes de entrar a hablar de repeticiones, series, tiempos, intensidades o cualquier otro factor o principio del entrenamiento, vamos a pensar y analizar los principales aspectos y objetivos necesarios que puedan condicionar la planificación. Pero ojo, antes de empezar, cuidado. Aunque prejuzgar no sea lo más correcto (recuerda el punto “estigmatización”) podemos sospechar de forma clara que una persona con cierto peso y hábitos de vida saludable no se va a encontrar cómoda en el gimnasio o directamente no le gusta la actividad física. Por supuesto que también encontramos el caso contrario, pero este segundo nos dará bastantes menos problemas, así que vayamos al punto delicado.

Bien, pues cuando nos encontremos con alguno de estos casos, o si lo eres tú mismo, vamos a pensar que el primer objetivo dentro del gimnasio no va a ser levantar una cantidad determinada de peso, hacer un número de series o ejercicios o realizar entrenamiento cardiovascular a una velocidad o potencia concreta, aunque no haya que dejarlo de lado. El objetivo principal en estos casos va a ser, dentro de unos criterios imprescindibles de seguridad, la adhesión al ejercicio.

Ahora sí, los objetivos principales (y reales) serán:

  • Controlar los niveles de cortisol. Si lo recuerdas, cuando hemos hablado de los elementos fisiológicos de relevancia, comentábamos que el mantener controlados los niveles de dicha hormona favorecerá el control de peso por parte del cliente. Mantendremos cierto seguimiento del mismo e incluso buscaremos alternativas en la planificación (hora de entrenamiento, volumen, etc.) dentro de las posibilidades del cliente.
  • Buscar estímulos que mejoren los marcadores propios de la obesidad. Es decir, otro de los objetivos será sacar al obeso en medida de lo posible de los índices elevados de inflamación o de otros problemas metabólicos como la hipertensión o los niveles de sensibilidad a la insulina. Ya os podemos adelantar que para ello nos tendremos que orientar más hacia la intensidad que hacia el volumen, sin olvidar que muchas veces hay limitaciones fisiológicas, biomecánicas y psico-sociales para parte el obeso.
  • Recuperación (reinervación) de Unidades Motoras y pensar en el músculo como en el tejido sano. Si tenemos claro que el tejido considerado “sano” es el músculo y el tejido “enfermo” será la grasa, el trabajo de fuerza va a ser uno de los pilares de los nuevos hábitos. Probablemente no nos convenga orientar el mismo hacia la hipertrofia (musculación) de manera específica salvo en casos muy contados, ya que tampoco nos interesa, incluso por razones estéticas, generar más volumen y, sobre todo, porque orientaciones cercanas al estímulo de la Potencia y Fuerza Básica (no exactamente máxima, queremos diferenciar este aspecto) no van a dejar de generar masa muscular (en realidad habría que hablar de entrenamiento “principalmente orientado a…”) y, de paso, también generarán adaptaciones más cercanas a los objetivos del cliente.
  • Adaptar los ejercicios a la situación de limitación biomecánica. También hemos hablado de diferentes problemas que, si bien son bastante comunes en todo tipo de población, sí se potencian en el obeso (Síndromes cruzados, problemas en cadera y rodilla, tendencia a problemas en rotadores de hombro por citar algunos ejemplos). Por tanto, buscaremos ejercicios en la parte principal adaptados a las necesidades individuales de cada persona y también realizaremos algunos ejercicios específicos en la fase complementaria para mejorar los puntos débiles.
  • Dejar de lado la hipocresía, y por supuesto, pensar también en la estética. Ya desde un punto de vista personal, me hacen incluso gracia ciertos enunciados diciendo que hay que dejar de lado la estética, que se entrena únicamente por salud, etc. Seamos serios: Primero, no conozco a nadie que directamente quiera estar más feo y tampoco conozco a nadie que vaya al gimnasio a entrenar y le de igual al 100% su aspecto físico. Y por otro lado, aunque también ya el empezar a adelgazar producirá mejoras estéticas, no podemos dejar de lado un componente emocional tan importante como sentirse mejor, más atractivo, o aunque te parezca chocante, más cercano a la imagen de la gente “normal” (normopeso), será vital para generar adhesión en el cliente.
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