Perfiles de cliente en Entrenamiento Personal

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Buenos días! Como a veces nos comentáis (de forma muy acertada) que no sólo nos debemos centrar en aspectos meramente técnicos, esta semana abordamos algunos aspectos relacionados con lo que en inglés se conoce como “Soft Skills” o habilidades no-técnicas.

La primera de las diapos es simplemente una reflexión que compartimos: ¿Crees que el perfil de cliente de Entrenamiento Personal es un perfil similar al usuario convencional de un gimnasio? Entonces, ¿muchos de los elementos de nuestra unidad de negocio se deben parecer en sí a los del “gym” o deben poseer una orientación completamente diferente? Tal vez, simplemente cambiando un poco la pregunta cogiendo uno de los aspectos, nos guste o no, más importantes entre servicios, nos puede quedar mucho más claro: ¿Va a pagar el cliente una cantidad que puede ser incluso de varios cientos de euros al mes si puede pagar una cuota que igual ni rebasa los 50€? Pues eso. Tendremos que ver, por tanto, qué perfiles de cliente van a buscar un servicio añadido.

Ya de por sí podemos entender que van a tener unas necesidades muy específicas (a diferentes niveles) como para necesitar la presencia de un técnico de forma individualizada durante varias horas a la semana. Nosotros destacamos:

  • Clientes con algún tipo de patología. Ya sea biomecánica o fisiológica, o diciéndolo a lo bruto, estando cascado por fuera o por dentro (o ambos). En este caso buscarán un entrenamiento específico (como puede ser la conocida como “readaptación”) o al menos buscar un mínimo de garantías-seguridad que entrenando por libre. Por supuesto, las necesidades serán muy diferentes en una persona deportista que tenga una lesión que en un clente que por ejemplo, ha tenido una angina de pecho. En el segundo caso (o personas con cualquier patología como Diabetes Tipo II, episodios Cardiovasculares, etc.) obviamente hablamos también de un perfil normalmente poco aficionado a la Actividad Física y que también necesitará un empuje para entrenar. En el primer caso buscaremos un trabajo muy técnico mientras que en el segundo, dentro de la seguridad, habrá que tirar de paciencia y empatía.
  • Aprender a entrenar. Seguramente empiezan como una inversión puntual, incluso sólo a 1 mes vista, y tanto pueden quedar ahí como convertirse en un cliente fidelizado durante años. También encontraremos un porcentaje más o menos significativo de personas que buscan un entrenador ya que, pese a incluso llevar tiempo en una instalación realizando Actividad Física, no tienen muy claro qué hacer en la sala (y tal vez le han puesto más de una vez una tabla y dos) y piensan que le pueden sacar mucho más rendimiento. Nuestra arma en este caso será precisamente esa, la educativa. No caer en aquello de “si le explico mucho, aprenderá rápido y dejará de contratarme”.
  • Preparación de pruebas, oposiciones, etc. Otro perfil consiste en la persona que oposita y requiere pasar algún tipo de pruebas físicas. En este caso encontramos un cliente que normalmente no tendrá mucha continuidad más allá pasadas las pruebas y con unas necesidades muy específicas. Por experiencia, el principal problema que tienen es el total desconocimiento de la planificación y preparación de pruebas, siendo visible en costumbres como entrenar a diario la prueba en sí (si por ejemplo hacen lanzamiento de balón, pues cada día lanzan el balón) o aumentar en exceso el volumen de entrenamiento los días antes de las pruebas, cuando tal vez lo óptimo sería todo lo contrario.
  • Alto Rendimiento. Aquí podemos englobar tanto a los culturistas como a personas de otras disciplinas deportivas o incluso algunos individuos que no compiten a nivel deportivo pero sí son muy exigentes con el entrenamiento. En algunos casos muy difíciles de entrenar ya que ya antes de contratarnos ya realizaban sesiones muy exigentes y pueden tener el físico ya prácticamente al límite. En este caso sí que podemos diferenciarnos tanto con la planificación como especialmente en las fases complementarias, añadiendo pequeños ejercicios que mejoran el rendimiento del cliente más allá de entrenar duro.
  • Fines estéticos y “acompañante”. También tenemos otro cliente que será aquel que busca una mejor forma física y estética, cosa que también nos parece muy bien (no hay que ser hipócrita, a ver quién de aquí no querría ser más guapo o estar más definido muscularmente…) y acude a un entrenador por falta de constancia. No siempre, pero tiende a ser un cliente al que en muchas ocasiones le cuesta esforzarse (precisamente por eso ha pensado que el entrenador es la solución), que tiene la cabeza llena de mitos sobre el entrenamiento y que en ocasiones incluso no tiene claro lo que quiere.
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