Compártelo con tus compañeros!

12088296_10153586040830519_5120606752506156967_n

Autor: Javi Wengel

Miembro We Are Cycling

Profesor en eventos nacionales de Ciclo Indoor

Instructor en BasicFit

Al hablar de evolución, referida al ser humano, es necesario incidir en tres conceptos íntimamente relacionados: supervivencia, adaptación y evolución. Así, nos hemos ido adaptando al caminar, mejorando las habilidades motoras para correr, escalar, etc. La evolución de las extremidades, como la aparición del pulgar como dedo prensil, ha adaptado el sistema esquelético-muscular para andar, para agarrar y manipular distintos objetos.

Por otro lado, estas pautas evolutivas no han convergido hacia la posición habitual de un ciclista: no resulta cómodo apoyar la base de la columna vertebral en el sillín, siendo una superficie pequeña, como tampoco una inclinación prolongada hacia adelante del tronco, entre otras situaciones. Así, en un planteamiento inicial, el ciclismo no estaría situado entre las denominadas “actividades físicas naturales”. De este modo, no resulta inesperado que puedan generarse molestias y dolores tras varias horas de práctica de la actividad. Y es en esta situación donde se antoja imprescindible el papel de la biomecánica.

Al igual que la mecánica, la biomecánica se divide en dos:

  • Cinemática: Parte de la mecánica que describe los movimientos en el espacio y en el tiempo.
  • Dinámica: Parte de la mecánica que analiza las causas que provocan el movimiento o la ausencia de este. Dentro de la dinámica existen dos ramas:
    • Cinética: Estudio de las fuerzas que provocan el movimiento.
    • Estática: Estudio de las fuerzas que determinan el equilibrio de los cuerpos.

Partiendo de estas consideraciones, lo ideal sería que, al igual que en el ciclismo outdoor, se pudiese adaptar la bici a las particularidades físicas de cada ciclista, en busca siempre de una posición neutra, basada en el equilibrio entre rendimiento y salud o prevención de lesiones. Es necesario conocer e interpretar toda la información disponible: histórico de lesiones, dismetrías, objetivos, frecuencia de práctica de la actividad, etc. De este modo, se podrán aplicar después las adaptaciones  disponibles, a través de los puntos de contacto entre la bicicleta y el ciclista, con el fin de conseguir la posición neutra.

En este sentido, se debe indicar que, actualmente, las tendencias de la biomecánica son tres:

  1. Mecanicista: Orientada al estudio de los movimientos y sus variaciones, como producto de las fuerzas que intervienen sobre el organismo. Quedan en un segundo plano las connotaciones del ser vivo.
  2. Anatómica-Funcional: Centra su atención en el análisis descriptivo de los movimientos de las articulaciones, así como de los músculos que intervienen en la movilización de las mismas.
  3. Fisiológica: Comprende los procesos de producción de energía utilizada en el movimiento, así como los mecanismos nerviosos para su regulación.

Por lo tanto, resulta absolutamente necesaria una interacción entre las tres ramas para lograr una visión completa, y lograr una optimización del rendimiento.

La optimización del rendimiento se basa en dos conceptos: comodidad y eficiencia. En este sentido, considerando comodidad en términos de ausencia de dolores o molestias derivados de la posición sobre la bici. En cuanto a la eficiencia:

  • En ciclismo outdoor se refiere a conseguir la máxima velocidad posible sobre la bici gastando lo menos posible. Esto se puede conseguir de diversas formas: mejorando la aerodinámica, optimizando el trabajo muscular, situación de peso ideal del ciclista, etc.
  • En ciclismo indoor no se considera la aerodinámica. Además, la práctica del mismo tiene una duración menor. Por lo tanto, la tendencia es hacia una optimización del trabajo muscular y la consecución del peso ideal.

De este modo, cuanto más se parezca el pedaleo y la posición sobre la bici a la marcha, se obtendrá mayor comodidad, y por lo tanto, mayor será el rendimiento.

Se define técnica de pedaleo como aquellas acciones que se realizan para trasmitir fuerza desde el cuerpo hacia los pedales, con el objetivo de generar movimiento.

Los diferentes estudios realizados acerca de los músculos implicados en el pedaleo se refieren a los grupos musculares que permiten el pedaleo; y a otros músculos que permiten mantener la postura. Así, la musculatura más importante que interviene en las sesiones de ciclismo indoor es la de la parte inferior. No obstante, la musculatura que más interviene, con una función estabilizadora de la posición al pedalear, es el tren superior, implicando: Pectoral, dorsal, tríceps, bíceps, deltoides, trapecio y musculatura abdominal y lumbar.

En los albores de la actividad, se consideraban dos fases activas de pedaleo; impulsión y tracción; y dos fases de transición, denominadas punto muerto inferior y punto muerto superior (con nada o poco trabajo muscular).

Actualmente, dichas fases se consideran como 4, con zonas de rendimiento diverso. Las articulaciones que intervienen en el movimiento generado en cada pedalada, son: La tibioperonea-astragalina (tobillo), fémoro-tibial (rodilla) y la coxo-femoral (cadera), que desarrollarán cada una un arco de movimiento variable y valorable, dependiendo de la posición ocupada por los pedales en cada momento.

Se distinguen:

Fase I

Desde los 20º hasta unos 145º; tomando como punto 0º el punto muerto superior.

Se denomina habitualmente: Fase de Empuje, Impulsión o Extensión del miembro inferior. En esta fase es fundamental la posición horizontal del pedal para poder trasmitir de un modo óptimo las fuerzas al eje del mismo. Dicha horizontalidad, no es solo adecuada para trasmitir fuerza al pedal, sino también como método de prevención para evitar posibles lesiones traumáticas.

Fase II

Desde los 145º hasta los 215º; es característica por dos fenómenos:

  • La superficie del pedal está en un plano oblicuo (45º-50º) orientando la parte anterior hacia abajo.
  • Se da una transición entre la fase de Empuje y la de Tracción.

Fase III

Se sitúa entre los 215º y los 325º, mantiene una inclinación delantera (punta del pie hacia abajo) del plano del pedal durante toda la fase de unos 30º. Es denominada como fase de Tracción.

Fase IV

pedaleo1Cierre el círculo iniciado, desde los 325º hasta la vertical superior. El apoyo del pedal pasa de la fase oblicua anterior a una fase más horizontal, que se inclina 20º tras superar la línea vertical.

Las fases del pedaleo anteriormente descritas se realizan a un ritmo de 70-90 rpm (cadencia baja). A velocidades superiores, 100-105 rpm (cadencia alta), la segunda y cuarta fase pierden importancia y en la primera fase el pedal se inclina más hacia delante debido a la fuerza centrifugan que eleva el talón y que en consecuencia adelanta la rodilla arrastrando todo el cuerpo ligeramente hacia la punta del sillín.

Fases del Pedaleo y Trabajo muscular

pedaleo-redondo1

Fuente: http://todobici.com.es/wp-content/uploads/2013/08/pedaleo-redondo1.jpg

Fase I

Se caracteriza por la acción muscular del cuádriceps (B); extensor de rodilla, y de los glúteos (A); extensores de cadera. La musculatura encargada de flexionar plantarmente el tobillo (C) también está involucrada, aunque su papel es más de estabilizador horizontal del tobillo El rango físico y de acción muscular óptima se halla situado entre los 70º y 130º, ya que en los primeros grados de la fase, la rodilla se encuentra en una posición muy flexionada.

La transmisión de fuerza es muy alta debido al mayor volumen de los músculos activados (A-B).

Fase II

En la fase de transición la transmisión energética es de baja a moderada, encargándose de ello los músculos flexores de rodilla; isquiosurales (E), principalmente.

Fase III

En esta Fase la fuerza transmitida es de tipo inercial por lo que el trabajo muscular es más bajo.

Al inicio de la fase están involucrados mayormente los flexores de rodilla; isquiosurales (E) y el recto anterior del cuádriceps (flexor cadera), en su última parte hay una implicación del recto anterior y del psoas ilíaco (F) (potente flexor de cadera).

Durante la última parte de la Fase III, conviene utilizar la musculatura flexora-dorsal del tobillo (D) y extensora de los dedos (sobre todo el pulgar) para estabilizar el pedal, en una posición más paralela al suelo, y poder llevar el pie más perpendicular a la biela en la fase IV, evitando la posición oblicua con la punta hacia abajo tradicional que apoya todo el peso del miembro inferior delante del pedal.

Fase IV

Fase considerada como punto crítico del pedaleo y la musculatura implicada (recto anterior del cuádriceps y aductores) tiene altamente reducida su labor.

Cuando se realizan cadencias lentas de pie o sentado con mucha resistencia; o hace algunos años, bloqueos de la cadera, se enfatiza el punto muerto, por lo que la musculatura de iniciar la siguiente fase (Extensores de Extremidad inferior) realiza una contracción concéntrico-isométrica, con una irrigación insuficiente y una disminución del flujo sanguíneo, aumentando la fatiga en dichas condiciones.

Por este motivo, está desaconsejado de los bloqueos de cadera, ya que si el objetivo al realizarlos es aumentar la intensidad, se tiene a disposición elementos suficientes para ello, como es la resistencia de rodadura y/o variaciones en la cadencia.

De este modo, la realización de diferentes estudios biomecánicos, en los que se implican: gestos, acciones, movimientos específicos…, desarrollados sobre la bicicleta, con la ayuda de la electromiografía permiten la extracción de las siguientes conclusiones, indicadas en el momento de elaborar diversos trabajos:

  • La participación muscular de mayor actividad desarrollada por el ciclista, se efectúa a nivel del tren inferior, durante la mecánica de pedaleo.
  • La implicación muscular del resto del cuerpo tiene un carácter de trabajo isométrico, cuyo objetivo prioritario es fijar, estabilizar y mantener la posición del cuerpo sobre la bicicleta, además de cooperar también en la parte ejecutora, con los diferentes mecanismos que permiten mantener el equilibrio.

Referencias

  1. Dietrich, Martin; Klaus, Carl; Klaus, Lehnertz. Manual de metodología del entrenamiento deportivo. 2007
  1. Verkhoshansky, Yuri (2007). The Block Training System In Endurance Running.
  1. BARBADO C. Y BARRANCO D. (2007). Manual avanzado de ciclo indoor. BARCELONA: Editorial Paidotribo.
  1. Hawley J. A (2008). Adaptaciones del Mufásculo Esquelético al Entrenamiento al Entrenamiento de Resistencia Prolongado de Alta Intensidad.
  1. BARBADO, C. (2011). El ciclo indoor como actividad.
  1. http://www.entrenamiento.com/musculacion/fuerza/adaptaciones-al-entrenamiento-de-fuerza/#ixzz3NsxHdQ9c . 2012
  1. Mirella, R. Las nuevas metodologías del entrenamiento de la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad. Editorial Paidotribo. 2014.
  1. http://solobici.es/un-buen-estudio-biomecanico-paso-a-paso/ 2016.

Facebook Comments
(Visited 132 times, 1 visits today)