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Santi Liébana. Adrián Benavides Henares.

Probablemente cuando las leas te vas a llevar las manos a la cabeza, o no… Probablemente te reirás de las barbaridades que hacíamos no hace tantos años o tal vez incluso no querrás reconocer que has sido el primero ne hacerlas. O incluso en tu instalación o tú mismo todavía haces alguna de ellas y procuras que no se entere nadie.

Con el cambio de milenio empezaron a llegar las bicicletas de Ciclo Indoor (de la marca que sea) de forma masiva a las instalaciones. Aunque en realidad no han pasado muchos años, piensa que aún se vivía el tema del gimnasio con una inocencia importante, con la ciencia muy lejos del gimnasio (era casi imposible ver un licenciado de CCAFD dentro de un centro de fitness) y con una actividad que fue a parar a manos de los instructores de Actividades Colectivas, también en su momento con una formación basada casi al 100% en recursos coreográficos y muy poco en Acondicionamiento Físico. “Esto es como el aeróbic pero con bici” nos decía el dueño que acababa de comprar, con un desembolso que da a notar que había una época en la que sí se ganaba dinero con el gimnasio, en alguna de las ferias o convenciones clásicas del momento un pack de bicis. Y así arrancamos.

En realidad unas prácticas eran más peligrosas que otras (tampoco hay que ser histriónico), aunque denotaban lo poco que sabíamos del tema. Eso sí, también seamos sinceros y reconozcamos que era mucho más fácil y se pasaba mucho más rápido (y teníamos mucha más gente) dando la sesión así.

Seguramente nos dejemos alguna por el camino, pero aquí tenéis nuestro top#10 de terrorismo encima de la bici.

bicycle-on-fire1Rodar (o intentarlo) a 130-140-150… bpms: El sprint de aquella época (en nuestra defensa diremos que la estructura de la bici de entonces lo permitía) era, cuanto menos exagerado. Ya había alguna voz que otra diciendo que era irreal y que un ciclista de verdad ni de lejos llegaba a esas cadencias de pedaleo pero nosotros hacíamos oídos sordos. Eso sí, en el fondo no era la práctica más peligrosa (para empezar, la mayoría de clientes no llegaban a esos tempos) si la comparamos con…

Rodar (o intentarlo) a las mismas velocidades… De pie: Aquí es donde estaba el auténtico peligro. Pedalear con todo tu peso (sean 60 sean 90) encima de unos pedales que no ofrecían resistencia ninguna y a velocidades de escape libre. Se partían los cuadros con una regularidad importante e imaginaos lo que podían sufrir los meniscos, ligamentos y demás. Pero bueno… Todo fuese por el espectáculo.

Hacer flexiones en la bici: Vamos a otro apartado. Dentro de nuestras genialidades pues nos daba por pensar en hacer cosas (sí cosas, más que ejercicios) para el tren superior dentro de la sesión y así hacerla más completa. Pero no pienses en una sesión tipo interválica-concurrente o similar, ojo: Lo hacíamos encima de la bici y encima mientras pedaleábamos. De salida, la carga-estímulo sobre el tren superior, llámalo brazo, llámalo pectoral o lo que sea pues bueno, era la que era y por otro ¿Alineación del cuerpo durante el ejercicio? Qué es eso.

4d4c5ddcbb390df6b62e00c94e8d9629Mancuernas, bandas elásticas y lo que pillemos: Seguimos en la misma línea. La idea en esta ocasión era coger dos mancuernas, discos o lo que pillásemos para ir haciendo canciones con repeticiones de ejercicios de fuerza con un pedaleo más suave. Tampoco nos daba para demasiado (elevaciones laterales de hombro, analíticos de codo y poco más), también decir que era bastante menos agresivo que el punto anterior aunque también una pérdida de tiempo importante. Eso sí, alguno quiso vender este formato como una “revolución” (cuánto hemos gastado este término en la industria del fitness, ¿verdad?) que iba a cambiar el concepto de Ciclo Indoor.

7O marcarnos una coreo: Ya lo hemos dicho en la introducción. Originalmente la mayoría de monitores de Ciclo no éramos más que los instructores de aeróbic que nos habían soltado la bici o en una sala aparte o amontonandas en una esquina de la nuestra. Y haz lo que puedas. De ahí que, de forma parecida a los puntos anteriores pues hiciéramos unas curvitas por aquí, unos brazos de aeróbic o latino por ahí, sacar un pie de un pedal y cosas similares. Que sí, que te sonarán al vídeo este viral que va pasando tanto por Redes Sociales. La gente comentará lo que quiera pero no era una práctica tan, tan rara.

Bloquear la cadera: Enga, vamos a rodar arriba (más o menos rápido) pero tiramos sólo de pierna,
que hay que trabajar esos cuádriceps. Otra de esas cosas que se podían hacer con la mejor intención del mundo, con total ignorancia de lo que podía pasar en nuestra espalda baja, y que bueno, al fin y al cabo tampoco acababa de tener demasiado sentido más allá de ir cubriendo minutos de la sesión.

Y echarnos casi encima del manillar: Como si le echasen fuego al sillín. Ya sea por arriba, intentando simular un sprint en subida como por abajo, en una práctica que algunos le llamaban “el enanito” y en el que buscábamos quedarnos medio sentados pero entre el hueco que queda entre el sillín y el manillar. Visualiza el grado de flexión de rodilla que había ahí. Por cierto, también en el algunos casos se hacía lo contrario, es decir, colgarnos por detrás del sillín.

Quitarle el sillín a algún cliente (o a todos): Llegaba el instructor en actitud torera y directamente decía “Venga, hoy 50 minutos de subida sin parar. Y para que no podáis hacer trampa… Chiano ninano naaaaaaaaaaaaaaa… Sillines fuera!!!” Los novatos se asustaban, pero los fanáticos se reían y todos nos veníamos arriba, nunca mejor dicho. La única salida para frenar por lo que fuese era parar la bici (con la carga y/o velocidad que llevases) y quedarse de pie parando más o menos en seco. Súper saludable. Decir que al menos donde lo he podido ver yo nunca ha habido ningún tipo de accidente serio haciendo esto, pero bueno…

Usar el “CD” de step para la clase de ciclo: Pues oye, para qué matarme a montar una sesión de ciclo que encima ni me lo agradecen (ojo que hasta aquí creo que estamos a fecha de hoy totalmente de acuerdo) si puedo coger el CD de Step y hacer una canción a ritmo partido (subida) y otra a correr (llanaco). Y así sacábamos las clases cuando el tiempo, los recursos o las ganas no nos daban para batallar con el Mixmeister 5. Y tan felices. Y daba igual llanear a 138 bpms (como hemos dicho en el punto inicial) o irnos al último que te comentamos a continuación.

Planteamiento cero de la sesión: Pues oye, ya sin entrar a errores de práctica que puedan ser más o menos de bulto a la hora de plantear una estructura. Al menos ahora se intenta y se plantean unos objetivos que luego pueden ser erróneos (hemos hablado mucho de esto en HIIT, “Tabatas” y demás) o que directamente el alumno no intenta seguir. Pero es que de por aquella el tipo de estructura más habitual, tal y como hemos dicho en el punto anterior era: Calentar – Subida – Llano – Subida – Llano – Subida – LLano… Estirar. Y para casa. Bueno. Sí había un objetivo: Reventar al personal desde el minuto 1.

Total, simplemente os queremos recordar que por mucho que se critique o que nos demos cuenta que siga faltando mucho por evolucionar, oye, en algunas cosas sí que hemos mejorado. O no…

 

 

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