La Fascia Toracolumbar: Tu Cinturón de fuerza.

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Fruto de seguir integrando más aspectos de importancia para la mejora de la salud de nuestros clientes, el estudio y posterior aplicación de todo lo relacionado con el tejido fascial dentro del Entrenamiento Personal y cualquier tipo de actividad orientada a la mejora de la condición física se ha convertido en uno de los elementos que reciben más atención, siendo a su vez la Fascia Toracolumbar una de las zonas más importantes.

Este tejido membranoso que envuelve y conecta músculos se diferencia principalmente del resto de tejido conectivo por ser un elemento “vivo”, tener capacidad de contractibilidad, movilidad y especialmente ofrecer gran sensiblidad al sistema nervioso. Según Pilat (2009) “se puede considerar al sistema fascial como una estructura unificadora, protectora y correctora del cuerpo. El sistema fascial sano y equilibrado, con la capacidad de un libre y completo movimiento intrínseco e extrínseco asegura al cuerpo la posibilidad de un movimiento, con una plena amplitud y coordinado; siempre en la búsqueda de la máxima eficacia funcional con un mínimo gasto de energía.”

Importancia de la Fascia Toracolumbar.

Unos lo tienen comprado en una de estas tiendas de deportes cercanas a grandes superficies y con nombre de competición olímpica, otros usan uno de cuero casi milenario, el mismo desde que empezaron a entrenar o incluso heredado de algún amigo o familiar, otros se lo ponen por postureo deportivo, pero todos, absolutamente todos (otra cosa es que esté mejor aprovechado o no) tenemos un cinturón de fuerza en la espalda baja: La Fascia Toracolumbar (FTL) puede ser considerada una parte activa del CORE al ser, entre otras cosas, ni más ni menos que la encargada de transmitir las fuerzas generadas desde el tronco hacia los segmentos distales (Gatton et cols. 2010). De hecho, Altamirano (2008) destaca a la FTL como responsable del control propioceptivo de todo este tipo de transmisión de fuerzas por la presencia de esta gran cantidad de elementos “sensoriales” (axones nocireceptores, axones simpáticos, mecanorrecpetores, etc.)  así como servir de origen anatómico a diferentes músculos como el transverso abdominal, separando la musculatura paraespinal de la profunda del CORE (Willard, 2012).

Pero ojo, que los tiros no van sólo por el rendimiento deportivo. Según un estudio a su vez de Langevin (2009) relaciona directamente el dolor lumbar crónico con problemas de movilidad o incluso el incremento de tamaño e inflamación de esta zona. Esto puede hacer nuestro trabajo más complicado de lo que incluso a priori puede parecer, dado que por el concepto de “tensegridad”, prácticamente cualquier problema de movilidad o estructural puede verse indirectamente reflejado en esta zona.

Si nos vamos a otro texto de Neumann (2010) vemos que precisamente la estabilidad lumbar viene dada cuando el tranverso se activa generando tensión en la propia fascia que es a su vez la que incrementa la tensión intraabdominal. Además, ayuda a mantener la columna vertebral en la flexión de la misma (Gracovetsky, 1981 en Ward, 2011).

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(Casi) todo empieza y acaba en la Fascia Toracolumbar.

Pues imagínate si a todo esto le añadimos que en la misma fascia (que a continuación diferenciaremos en capas) tienen implicación tanto músculos con una función predominantemente postural (transverso abdominal, multífidos) como otros de naturaleza más fásica (dorsal ancho, glúteo mayor) y relacionado también con el Serape Effect de Logan (1960). También podemos incluir el estado y “salud” de la fascia toracolumbar como un elemento clave en la marcha y la carrera. Además, un hecho común en todo el tejido fascial, se encuentran en el mismo una gran cantidad de mecanorreceptores, un tipo de neuronas que se utilizan para intercambiar información sensorial fundamental para la propiocepción.

Anatomía

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Podemos decir que la FTL se encarga mediante tres capas (anterior, media y posterior) de ser la membrana que envuelve la musculatura profunda de la parte posterior del tronco. Entre las mismas podemos encontrar algunos de los músculos más importantes de la espalda como el cuadrado lumbar y los paravertebrales. Va subiendo para volverse más fina en la zona torácica mientras se mantiene en contacto con el Serrato Posterior Superior y acaba uniéndose con la fascia nucal.

 

Las tres capas que citábamos anteriormente son:

Capa anterior – Colocación en la cara anterior de las apófisis transversas lumbares y la superficie anterior del cuadrado lumbar.
Capa media – Colocación de la punta medial de las apófisis transversas, dando lugar al transverso abdominal.
Capa posterior– Que cubren todos los músculos de la región lumbosacra a través de la región torácica y cervical. Además, en esta capa encontramos la citada “conexión” entre el glúteo mayor con el dorsal ancho contralateral.

¿Cómo puedo saber que la Fascia Toracolumbar no funciona y qué puedo hacer?

Ya os adelantamos que buena parte de los clientes que vengan a vernos al gimnasio con cualquier tipo de dolor-molestia lumbar podrán tener parte de la causa o del efecto en la FTL (ahí ya será más difícil saber si ha sido antes el huevo o la gallina). Los síntomas más habituales de algún fallo en la fascia según Myers (2009).

  • Tensión, carga (no excesivamente dolorosa) y cierta sensación de anquilosamiento en la espalda baja (dorsal inferior y lumbar así como también los paravertebralas) Opresión, la espasticidad y el aumento del tono en el dorsal inferior y lumbar / región paravertebral que siempre regresa.
  • Aumento de la lordosis lumbar.
  • No poder realizar de forma correcta una respiración diafragmática al estar en contacto tanto con el propio diafragma como con el oblicuo interno.
  • Falta de movilidad de columna
  • Alteración en la marcha.
  • Incluso algún tipo de dolor de cabeza.

Y lo más importante, nosotros como entrenadores, ¿qué podemos hacer al respecto para mejorar la salud de la fascia toracolumbar de nuestros clientes o incluso la nuestra propia?

  • Técnicas de relajación-liberación. Aquí trataremos con roller, stick o incluso a nivel manual si tenemos el conocimiento adquirido. En caso de mayor necesidad gravedad, derivaremos a un fisioterapeuta para que trabaje con técnicas de mayor intensidad (punción seca, percusión, ultrasonidos, etc.)
  • Observar si existe inhibición en el glúteo mayor y en caso positivo, trabajar la activación del mismo.
  • Observar si hay algún problema relacionado con musculatura implicada (piramidal, tensión de la fascia lata, etc.).
  • Si se tiene la capacidad, analizar los patrones de marcha, carrera o ejecución de ejercicios.
  • Análisis e higiene postural.

REFERENCIAS:

  • Chaitow L, Delany J. (2002) Clinical Application of Neuromuscular Techniques – Volume 2: The Lower Body. Churchill Livingstone. Philadelphia, PA.
  • Cook G. Movement: Functional Movement Systems: Screening, Assessment, and Corrective Strategies. (2010) Aptos, CA: On Target Publications, Edición Online para Amazon Kindle.
  • Gatton ML, Pearcy MJ, Pettet GJ, Evans JH J Biomech. 2010. A three-dimensional mathematical model of the thoracolumbar fascia and an estimate of its biomechanical effect.  Oct 19; 43(14):2792-7.
  • Hammer WI. (2007) FWillard FH, Vleeming A, Shuenke MD, et al. The thoracolumbar fascia: anatomy, function and clinical considerations. J Anat, 2012 Dec;221(6):507-36.unctional Soft-Tissue Examination and Treatment by Manual Methods. Jones and Bartlett Publishers. Sudbury, MA,
  • Langevin HM, Stevens-Tuttle D, Fox JR, Badger GJ, Bouffard NA, Krag MH. 2009. In: Fascia research ii. Huijing PA, Hollander AP, Findley T, Schleip R, editor. Elsevier, Munich; 2009. Ultrasound evidence of altered lumbar connective tissue structure in human subjects with chronic low back pain.
  • Myers, Th. (2009). Vías anatómicas. Elsevier España.
  • PIlat, A. (2009). “La Fascia como un sistema integral en la biomecánica corporal”. IX Jornada sobre medicina y deporte de alto nivel.
  • Schleip R. (2003) Fascial plasticity: A new neurobiological explanation, part 1. J Bodywork Mov Ther,(1):11-19
  • Vleeming A, Pool-Goudzwaard AL, Stoeckart R, van Wingerden JP, Snijders CJ. 1995 – The posterior layer of the thoracolumbar fascia. Its function in load transfer from spine to legs. Department of Anatomy, Faculty of Medicine and Allied Health Sciences, Erasmus University Rotterdam, The Netherlands.
  • Ward, P. (2011). “Thoracolumbar Fascia – An Area Rich with Activity”. MikeReinold.com
  • Willard FH, Vleeming A, Shuenke MD, (2012) et al. The thoracolumbar fascia: anatomy, function and clinical considerations. J Anat, Dec;221(6):507-36.
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