La “fase complementaria” en clases de Acondicionamiento Físico: ¿Qué hago?

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No hace tantos era prácticamente paso obligatorio finalizar las sesiones (tomando la relajación aparte) con la fase “localizada” y series interminables de elevaciones de cadera y encogimientos abdominales. Resulta obvio que los mismos llevaban la mejor intención del mundo pero que tenemos muchas cosas a fecha de hoy para darle más eficiencia y mejor servicio a nuestros clientes, por lo que vamos a revisar, de forma muy sencilla, qué podemos hacer en estas sesiones.

Si ya eres un instructor experimentado o tienes muchos conocimientos en materia de entrenamiento no vas a encontrar grandes novedades en este post, pero tanto si eres usuario como si estás empezando a formarte como instructor, encontrarás una solución práctica a una de las cuestiones que más nos hacemos en esta fase.

CONSIDERACIONES PREVIAS

Vamos a colocar tanto algunas que consideraremos más “técnicas” como otras casi como Libro Blanco de Supervivencia exponiendo una realidad que muchas veces se aleja del ideal, y por aquí vamos a empezar.

Piensa que las personas somos animales de costumbres, hecho que se acentúa cuando trabajamos con clientes que llevan muchos años haciendo actividades dirigidas en el centro. Puedes tener buenos conceptos, que incluso van a mejorar y mucho lo realizado anteriormente, pero yo al instructor que empieza siempre le digo una cosa: “Los revolucionarios siempre acaban en la hoguera”.

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También podemos considerar si la inclusión de algunos elementos como pueden ser superficies inestables realmente aportan algo al ejercicio.

Me explico. Si quieres introducir cosas poco conocidas por los clientes, empieza con pequeñas cambios mientras vas explicando al cliente el por qué de los mismos, tanto justificación como beneficio para los mismos y así ir evolucionando a medida que los clientes entienden y captan todos estos cambios. Por poner unos ejemplos:

  • Igual se pegaban haciendo repeticiones del mismo ejercicio durante minutos hasta fatigar el músculo casi “por abrasión”. Salvo excepciones muy específicas o en ejercicios unilaterales alternos, series del mismo elemento de 3-4 bloques (entre 40 segundos y un minuto) serán un estímulo tirando a escaso. ¿Que aguantan sobrados? Pues falta calidad, que no cantidad.
  • Se pueden hacer varias series del mismo elemento-ejercicio. Es más, en personas activas por sesión en patrones elementales pueden llegar a ser útiles hasta unas 12 series aproximadamente. Probablemente no tenemos tiempo material para tanto, pero hasta 3-4 es más que válido. SOLUCIÓN: En lugar de las series interminables del punto anterior, aumentar el estímulo y dividirlo en varias series más cortas.
  • Otros elementos como la liberación miofascial con Foam Roller son muy válidas y, dicho sea de paso, una vez superado el impacto inicial, gustan bastante, pero… ¿A quién que no esté metido en harina le cuadra que también sea un elemento importante del calentamiento?
  • No saturar la sesión de ejercicios específicos y complementarias. Guste o no, el cliente lo que busca por norma general es un trabajo con unos mínimos de intensidad y que, dentro del control, no deja de ser el objetivo principal de una sesión de este tipo.

¿QUÉ PONGO EN LA FASE COMPLEMENTARIA?

De unos años a esta parte se ha tomado especial conciencia (y consciencia) de una serie de músculos profundos y de pequeño tamaño, aparentemente poco importantes en cuanto a factores de fuerza o estéticos se refiere, pero de vital trascendencia en cuanto a equilibrio muscular y prevención de patologías.

Entre ellos podemos destacar:

  • Suelo pélvico.
  • Musculatura paravertebral
  • Glúteo (Mayor, medio y menor)
  • Manguito rotador del hombro y musculatura escapular.
  • Flexores profundos del cuello.

Dado que la curva de intensidad de la sesión lleva una cierta línea progresiva en el calentamiento y regresiva en esta fase podemos crear una propuesta de elementos a modo de referencia con este orden:

  • Ejercicios globales de cadera y CORE. Pero cuidado, sin entrar a hablar específicamente del mismo (no hay espacio, pero lo haremos en breve), no tenemos que abusar tampoco de este tipo de ejercicios ya que, si nos basamos en la parte más científica y estudiada, tendemos a sobrevalorarlos mucho.
  • Ejercicios analíticos de cadera y CORE. Repitiendo a grandes rasgos el punto anterior.
  • Elementos específicos de compensación muscular. Siendo ejercicios de muy baja intensidad global y que incluso podrían interactuar con otros de la relajación.

¿Dosis, selección de ejercicios, frecuencia…?

Otro punto delicado, ya que, sobre todo cuando trabajas en instalaciones grandes, el perfil de cliente puede ser muy heterogéneo (literalmente yo he tenido a clientas con su abuela en clase), por lo que las necesidades cambian exponencialmente. Sin embargo, ponemos como punto en común el:

  • Intentar no pasarse de más de 5-8 minutos en sesiones cortas (de 45) ó de 10-15 en las largas (de hasta 1 hora).
  • Buscar ejercicios que sean de fácil ejecución y que ofrezcan variantes asequibles para adaptar en medida de lo posible.
  • Si eres monitor: Ejecutar menos y corregir más. En esta fase es imprescindible una correcta ejecución y actitud postural, por lo que los clientes van a necesitar de ti.

Y a partir de ahí, trabajar y trabajar.

Lo que lees es parte del contenido que integramos en las formaciones SEA de “Fitness Group” (Actividades Colectivas). Si quieres más información sobre las mismas puedes contactar en academia@sectorfitness.com.

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