El propósito de esta investigación fue identificar las barreras físicas y percibidas para completar el entrenamiento de resistencia concurrente y el entrenamiento de resistencia en triatletas de larga distancia.

Trescientos noventa triatletas de larga distancia (224 mujeres, 166 hombres, edad [y]: 39 ± 10) completaron una encuesta autocumplida, semicuantitativa de 68 preguntas que evaluó las características de resistencia y entrenamiento de fuerza, experiencia en triatlón y barreras percibidas con respecto a la finalización del entrenamiento de fuerza. El promedio de horas de entrenamiento por semana fue de 14.92 ± 5.25, con 54.6% informando participación en entrenamiento de fuerza.

El entrenamiento de fuerza fue el más comúnmente reportado (39.4%), con un número significativamente mayor de hombres completando esta forma de entrenamiento de fuerza (p <0.001). Los resultados de los participantes que no completaron el entrenamiento de fuerza indicaron que las limitaciones de tiempo percibidas (53.1%) además de la falta de conocimiento sobre la progresión y forma del ejercicio (52.5%) son barreras percibidas prominentes para la finalización del entrenamiento de fuerza. La identificación de las barreras percibidas por los triatletas de larga distancia que les impiden completar el entrenamiento de fuerza concurrente y el entrenamiento de resistencia puede ser útil para entrenadores, atletas y científicos deportivos que buscan incorporar entrenamiento de fuerza para la prevención de lesiones y la mejora del rendimiento.

El estudio: Luckin, K. M., Badenhorst, C. E., Cripps, A. J., Landers, G. J., Merrells, R. J., Bulsara, M. K., & Hoyne, G. F. (2018). Strength Training in Long-Distance Triathletes: Barriers and Characteristics. The Journal of Strength & Conditioning Research.

El propósito de la presente investigación fue evaluar la actividad muscular del tren inferior y los índices de activación de isquiotibiales a cuadriceps (HQ) durante la realización del Split Squat o zancada (SS), sentadilla con una sola pierna (SLS) y sentadilla dividida elevada con el pie trasero o Sentadilla Búlgar (RFESS), mientras usa la misma carga relativa y realiza los ejercicios para la falla muscular.

Once sujetos sanos, moderadamente entrenados en fuerza realizaron un conjunto máximo de 6-8 repeticiones de cada ejercicio, mientras que se registró la actividad electromiográfica (EMG) del vasto lateral, bíceps femoral, glúteo mayor y glúteo medio.

Los resultados muestran que no hubo diferencias significativas en la actividad pico EMG del glúteo mayor y el vasto lateral entre cualquiera de los ejercicios. La activación de Gluteus medius fue significativamente (p ≤ 0.05) mayor durante el SLS (81.9% de contracción isométrica voluntaria máxima [MVIC]), en comparación con la RFESS (54.9% MVIC) y SS (46.2% MVIC). La RDEE provocó mayor (p ≤ 0.05) actividad de bíceps femoral (76.1% MVIC) que SS (62.3% MVIC), así como también mayores (p ≤ 0.05) relaciones de activación de HQ (0.83) que SS (0.69) y SLS ( 0.63).

Durante el SLS y el SS, las relaciones de activación HQ aumentaron significativamente en el transcurso del conjunto máximo de repetición. En conclusión, aunque la carga absoluta difiere entre los ejercicios, se pueden esperar estímulos de entrenamiento similares para el glúteo mayor y el cuádriceps femoral para todos los ejercicios. Es probable que el SLS induzca las mayores mejoras en la fuerza del glúteo medio, mientras que la RFESS debería ser preferida si se desea una activación de los músculos isquiotibiales elevados. Para mejorar la validez en los estudios de EMG, los ejercicios de entrenamiento de fuerza se deben realizar cerca de la falla mientras se usa la misma carga relativa.

El estudio: Mausehund, L., Skard, A. E., & Krosshaug, T. (2018). Muscle Activation in Unilateral Barbell Exercises: Implications for Strength Training and Rehabilitation. The Journal of Strength & Conditioning Research.

A estas alturas creo que ya resulta redundante hablar de la necesidad del entrenamiento orientado a la fuerza en adultos mayores (bueno, y en todas las edades). Sin embargo, debemos ser conscientes de las limitaciones, ya no sólo biomecánicas y fisiológicas de los mayores, sino incluso de ciertos prejuicios personales y sociales.

Ello hace que debamos buscar alternativas intentando aproximarnos lo máximo posible a lo que podríamos considerar estímulos adecuados, trabajando la fuerza en sesiones colectivas o instalaciones alternativas a la sala de máquinas. Una de estas opciones puede ser el entrenamiento en suspensión (popularizado en los últimos años por la marca TRX a nivel mundial), aunque debemos ser conscientes de ciertas precauciones al respecto.

Veamos en primer lugar qué dice el estudio publicado hace apenas unos días por Campa et cols.

EL ESTUDIO: Campa, F., Silva, A. M., & Toselli, S. (2018). Changes in Phase Angle and Handgrip Strength Induced by Suspension training in Older Women. International journal of sports medicine.

Este estudio tuvo como objetivo presentar un programa de entrenamiento con ejercicios de suspensión adecuado para adultos mayores y para verificar el efecto de 12 semanas de entrenamiento sobre la fuerza de agarre (HS) y los parámetros de impedancia antropométrica y bioeléctrica en adultos mayores. Treinta mujeres mayores (66,1 ± 4,7 años, IMC 30,6 ± 5,3 kg / m2) fueron asignadas aleatoriamente a uno de dos grupos: un grupo de entrenamiento (TG, n = 15) o un grupo de control (CG, n = 15). El TG participó en un programa de entrenamiento de suspensión de 12 semanas, mientras que el CG mantuvo sus hábitos de actividad física normales durante la duración del estudio. Los parámetros antropométricos, de impedancia bioeléctrica y de resistencia se evaluaron antes y después del período de intervención. Hubo una interacción significativa grupo por tiempo (p <0.05) para tríceps, bíceps, pliegue cutáneo subescapular, porcentaje de masa grasa, ángulo de fase (PhA), resistencia, reactancia, resistencia específica, reactancia específica y HS, con mejoras significativas en el TG después del período de intervención (p <0.05) incluso después de ajustar por edad e IMC. Los resultados sugieren que el entrenamiento de suspensión promueve aumentos en PhA y HS en mujeres mayores.

Aunque ya conocíamos la utilidad del entrenamiento en suspensión como alternativa para el entrenamiento de fuerza, no sólo hay que penar en parámetros como la intensidad, sino también en los correspondientes a la peculiaridad del suspensor como superficie inestable. Por lo tanto, de forma generar podemos pensar en algunas recomendaciones básicas a la hora de trabajar con mayores:

  • Evitar ejercicios que generen situaciones de inestabilidad, especialmente en aquellos movimientos donde el cliente tenga limitaciones a nivel de equilibrio.
  • Buscar alternativas en situaciones estables (p.ej: suelo o pared) en ejercicios que se deban realizar con en ángulo hacia el tendido prono al ser poco eficientes en cuanto a estímulo/tensión lumbar se refiere (McGill, 2014).

REFERENCIA:

McGill, S. M., Cannon, J., & Andersen, J. T. (2014). Analysis of pushing exercises: Muscle activity and spine load while contrasting techniques on stable surfaces with a labile suspension strap training system. The Journal of Strength & Conditioning Research28(1), 105-116.

En este análisis de corte transversal de un conjunto de datos a escala poblacional de 110.067 individuos (un volumen que ya de por sí quisiera la práctica mayoría de estudios científicos sobre entrenamiento hoy día), la fuerza de agarre se asoció significativamente con los 5 dominios de la cognición en personas con depresión mayor y en controles sanos, independientemente de factores de confusión. Asociaciones similares, pero en menor medida, se observaron en aquellos con trastorno bipolar.

La fuerza de agarre (Handgrip) se asocia a la cognición total en individuos con y sin depresión mayor; la función muscular puede proporcionar un elemento válido para evaluar el deterioro neurocognitivo y presentar un nuevo resultado intervencionista para enfocarse en la mejoría cognitiva.

 

EL ESTUDIO: 

Firth, J., Firth, J. A., Stubbs, B., Vancampfort, D., Schuch, F. B., Hallgren, M., … & Sarris, J. (2018). Association Between Muscular Strength and Cognition in People With Major Depression or Bipolar Disorder and Healthy Controls. JAMA Psychiatry.

En un estudio poblacional multicéntrico realizado entre el 13 de febrero de 2005 y el 1 de octubre de 2010 en el Reino Unido, se realizó un análisis transversal de los datos de referencia de 110.067 participantes en el Biobanco del Reino Unido. El análisis de los datos se realizó entre el 3 de agosto y el 18 de agosto de 2017. Las invitaciones se enviaron por correo a aproximadamente 9.2 millones de hogares en el Reino Unido, reclutando 502.664 adultos, todos con edades comprendidas entre 37 y 73 años. Se usaron medidas validadas clínicamente para identificar a las personas con depresión recurrente importante (moderada o grave) o trastorno bipolar (tipo I o tipo II) y controles sanos (sin indicación de trastornos del estado de ánimo presentes o previos).

Se usó un dinamómetro para medir la función muscular. El funcionamiento cognitivo se evaluó utilizando tareas computarizadas de tiempo de reacción, memoria visual, memoria de números, razonamiento y memoria prospectiva. Los modelos mixtos lineales generalizados evaluaron la asociación entre la fuerza de la empuñadura y el rendimiento cognitivo, controlando por edad, nivel educativo, sexo, peso corporal y región geográfica.

Resultados De los 110067 participantes, los análisis incluyeron 22.699 individuos con depresión mayor (edad media [95% rango], 55.5 [41-68] años, 7936 [35.0%] hombres), 1475 con trastorno bipolar (edad, 54.4 [41] -68] años; 748 [50,7%] hombres) y 85893 controles sanos (edad, 53,7 [41-69] años; 43000 [50,0%] hombres). En aquellos con depresión mayor, se encontraron asociaciones positivas significativas (P <.001) entre la fuerza máxima de la empuñadura y el rendimiento mejorado en las 5 tareas cognitivas, incluida la memoria visual (coeficiente, -0.146; SE, 0.014), tiempo de reacción (coeficiente, – 0.036; SE, 0.002), razonamiento (coeficiente, 0.213; SE, 0.02), memoria numérica (coeficiente, 0.160; SE, 0.023) y memoria prospectiva (coeficiente, 0.341; SE, 0.024). Se encontraron resultados similares en controles sanos. Entre los participantes con trastorno bipolar, la fuerza de la empuñadura se asoció positivamente con una mejor memoria visual (coeficiente, -0.129, SE, 0.052, P = .01), tiempo de reacción (coeficiente, -0.047, SE, 0.007; P <.001), prospectivo memoria (coeficiente, 0.262; SE, 0.088; P = .003) y razonamiento (coeficiente, 0.354; SE, 0.08; P <.001).

Conclusiones y relevancia La fuerza de agarre puede proporcionar un indicador útil de deterioro cognitivo en personas con depresión mayor y trastorno bipolar. Las investigaciones futuras deberían investigar la causalidad, evaluar las implicaciones funcionales de la fuerza de agarre en poblaciones psiquiátricas, y examinar cómo las intervenciones para mejorar la aptitud muscular afectan el estado neurocognitivo y el funcionamiento socio-laboral.

El estudio tuvo como objetivo comparar los efectos del entrenamiento de sobrecarga excéntrica crónica de unilateral (estocada lateral) vs bilateral (media sentadilla) utilizando un dispositivo inercial, en la hipertrofia y el rendimiento físico. Veintisiete jugadores masculinos de deportes de equipo realizaron 4 series de 7 repeticiones de entrenamiento de sobrecarga excéntrica inercial, cada dos semanas durante 6 semanas, distribuidas en grupos de estocadas unilaterales (UG: edad: 22.8 ± 2.9 años; masa corporal: 75.3 ± 8.8 kg; altura : 177.3 ± 3.7 cm) y grupo de sentadilla bilateral (BG: edad: 22.6 ± 2.7 años, masa corporal: 79.5 ± 12.8 kg, altura: 164.2 ± 7 cm). Volumen del músculo de la extremidad inferior, salto de contramovimiento (CMJ), potencia con ambos (POWER), dominante (POWERd) y pierna no dominante (POWERnd), cambio de dirección de 90 ° con dominante (COD90d) y pierna no dominante (COD90) y 180 ° (COD180d y COD180), y 10 m de tiempo de carrera (T-10m) se midieron antes y después de la intervención. El UG obtuvo un aumento de aductor mayor (+ 11.1%) y vasto medial (+ 12.6%) mayor que BG. La BG obtuvo un aumento de vasto lateral (+ 9.9%) y gastrocnemio lateral (+ 9.1%) mayor que UG. Ambos grupos mejoraron CMJ, POWER, POWERd, POWERnd, COD90 y DEC-COD90, sin cambios en T-10m. El UG disminuye DEC-COD90nd (-21.1%) y BG aumenta la POTENCIA (+ 38.6%) sustancialmente más que el otro grupo. Seis semanas de entrenamiento EO unilateral / bilateral inducen mejoras sustanciales en el volumen muscular y el rendimiento funcional de las extremidades inferiores, aunque el entrenamiento unilateral parece ser más eficaz para mejorar el rendimiento de COD90.

El estudio: Núñez, F. J., Santalla, A., Carrasquila, I., Asian, J. A., Reina, J. I., & Suarez-Arrones, L. J. (2018). The effects of unilateral and bilateral eccentric overload training on hypertrophy, muscle power and COD performance, and its determinants, in team sport players. PloS one, 13(3).

Link al estudio completo.

Introducción
Este estudio tuvo como objetivo evaluar el efecto del culturismo convencional (una combinación de entrenamiento y abuso de esteroides anabólicos) en la función diastólica del ventrículo izquierdo y, más específicamente, en los mecanismos subyacentes que caracterizan esta función (por ejemplo, presión de llenado, relajación y mecánica de torsión y desvío). Le hipertrofia ventricular izquierda concéntrica es uno de los factores de riesgo más importantes a la hora de sufrir episodios y/o patologías cardiovasculares.

Métodos
Los participantes (n = 44, con edades comprendidas entre 20 y 45 años) eran de población sedentaria sana (SED, n = 15), atletas de entrenamiento de la fuerza que no tenían antecedentes de uso de esteroides anabólicos (FOR, n = 15) y culturistas con antecedentes de uso de esteroides anabólicos (AAS, n = 14). Cada participante se sometió a una evaluación de ecocardiografía de tensión 2D para estudiar los parámetros morfológicos y funcionales.

Resultados
Tanto los grupos AAS como FOR tenían una hipertrofia concéntrica del ventrículo izquierdo (para entendernos, hacia adentro) . Sin embargo, fue más grave en el grupo AAS. La función diastólica del ventrículo izquierdo también se alteró significativamente en el grupo AAS (P <0.05) como lo indica una disminución de la velocidad de la onda E y relación E / A, una disminución de la relajación (E ‘y LDL diastólica), un aumento de la presión de llenado ( es decir, un aumento de SIDI), así como una disminución en la torsión (en relación con la disminución de la rotación apical) y las velocidades de destorsión.

Conclusión
El culturismo junto con el uso de esteroides anabólicos induce hipertrofia concéntrica del ventrículo izquierdo y altera adversamente la función diastólica del ventrículo izquierdo.

El estudio: Grandperrin, A., Moronval, P., Izem, O., Schuster, I., & Nottin, S. (2018). Extreme cardiac hypertrophy in bodybuilders: Mechanical assessment of diastolic alteration. Archives of Cardiovascular Diseases Supplements, 10(2), 254.

Antecedentes: mientras que algunos estudios informan que la fuerza muscular está asociada con la mortalidad, independientemente de la actividad física aeróbica (PA), en las personas mayores hay menos datos en mujeres y falta de estudios que ajusten la asociación para medidas objetivas de PA y rendimiento físico. Examinamos por lo tanto esta asociación en 5,061 mujeres multiétnicas (blancas, 48,2%; negras, 34,0%; hispanas, 17,9%), edades 63-99 (media 78,3) con información completa para el análisis en el estudio de actividad física objetiva y salud cardiovascular.

Métodos: Se dividieron en categorías de “cuartiles” por fuerza de prensión dominante (<14, 14-18, 18.1-22.5,> 22.5 kg) y categorías de tiempo EPESE para completar cinco posiciones de silla consecutivas sin asistencia (> 16.6, 16.6-13.7, 13.6-11.2, < 11.2 segundos) como medidas de exposición a la fuerza muscular. Las covariables primarias incluyeron edad, raza etnia, tabaquismo actual, IMC y número de comorbilidades. El acelerómetro midió el PA de moderado a vigoroso (MVPA) y el tiempo sedentario total, y la velocidad de la marcha durante una prueba de caminata de 8 metros a su propio paso se evaluó adicionalmente como factores de confusión. La regresión de Cox se utilizó para estimar los cocientes de riesgos (FC) y los intervalos de confianza (IC) del 95%.

Resultados: Hubo 306 (5,5%) muertes por todas las causas durante un seguimiento medio de 3,3 años. Ajustando por covariables primarias, se observaron tendencias inversas significativas en la mortalidad en las categorías de fuerza de prensión, FC (IC 95%) = 1.00 (ref), 0.70 (0.53, 0.93), 0.77 (0.56, 1.05), 0.59 (0.41, 0.87) , tendencia p = .007 y soportes de silla, 1.00, 0.82 (0.62, 1.09), 0.76 (0.55, 1.04), 0.53 (0.36, 0.77), tendencia p <.001. El ajuste adicional para MVPA atenuó estas asociaciones que permanecieron estadísticamente significativas, 1.00, 0.72, 0.81, 0.66, tendencia p = .032 y 1.00, 0.91, 0.88, 0.65, tendencia p = .033, respectivamente. De manera similar, agregar el tiempo sedentario o la velocidad de la marcha a las covariables primarias no eliminó la importancia de las tendencias de mortalidad inversa con ninguna de las medidas de la fuerza muscular. Ajustando para las covariables primarias, cada desviación estándar 1 (6.2 seg) el tiempo de espera de la silla más rápido se asoció con 12% menos de riesgo de mortalidad (p = .004), que fue atenuado a 8% de reducción de riesgo (p = .04) cuando control adicional para MVPA. Ajustando para covariables primarias y MVPA, cada incremento de 1 desviación estándar (6,8 kg) en la fuerza de prensión se asoció con 13% menor riesgo de mortalidad (p = .04), y esta asociación inversa fue generalmente consistente en subgrupos definidos por edad (interacción p = .78), raza-etnia (p = .19) e IMC (p = .88). Controlar la velocidad de la marcha opuesta a MVPA dio como resultado hallazgos consistentes.

Conclusiones: una mayor fuerza muscular se asocia con una menor mortalidad en las mujeres mayores, independientemente de la MVPA medida por el dispositivo y el tiempo sedentario, y la velocidad de la marcha medida, un indicador de la aptitud aeróbica. Si se confirman los resultados, además de las recomendaciones de la guía con respecto a la AP aeróbica, la promoción de la fuerza del músculo esquelético es un componente importante del envejecimiento.

El estudio: LaMonte, M. J., Buchner, D. M., Lewis, C. E., Rillamas-Sun, E., Bellettiere, J., Di, C., … & LaCroix, A. Z. (2018). Muscular Strength Predicts All-Cause Mortality Independent of MVPA in Women Ages 63-99 Years.

Ya hemos hablado en varias ocasiones en este blog sobre la utilidad de la periodización ondulante (y especialmente ondulante flexible) para entrenamientos: (LINK1, LINK2, LINK3) así que ya os podéis imaginar lo interesante que nos ha resultado el estudio de la Universidad de Alicante publicado hace sólo unos días respecto a la planificación-periodización-programación del entrenamiento o como lo queráis llamar en sujetos entrenados. El objetivo de este estudio fue investigar el impacto de diferentes modelos de periodización sobre la fuerza y ​​la resistencia muscular local.

Veinte hombres entrenados (25.45 ± 2.984 años, 75.34 ± 6.05 kg, 177.25 ± 4.92 cm, 23.96 ± 1.64 kg. M-2) fueron asignados aleatoriamente en dos grupos: periodización ondulante (UPG) y grupo de periodización tradicional (TPG), respectivamente. Todos los sujetos realizaron una prueba de resistencia máxima de repetición (1 RM) y una prueba de resistencia muscular local (60% de 1 RM a fallo) antes, durante y después del período experimental.

El UPG ejecutó 30 sesiones de entrenamiento con modificaciones diarias con respecto a la intensidad, el volumen y la duración del período de descanso. El TGP se dividió en 3 fases (10 sesiones de entrenamiento en cada fase) con los mismos cambios ejecutados por el otro grupo en distintas variables metodológicas (intensidad, volumen y duración del período de descanso).

Después del análisis ANCOVA, no se encontraron diferencias significativas en los intentos de fuerza máxima, press de banca (p = 0,878) y descenso del tríceps (p = 0,967). Los mismos resultados ocurrieron para la resistencia muscular local en el press de banca (p = 0.777) o tríceps desplegable (p = 0.494). Sin embargo, el entrenamiento presentó ganancias de fuerza moderadas después de la prueba (ES = 0,352) y resistencia muscular local (ES = 0,367).

Nuestros resultados indicaron que la periodización ondulante diaria parece ser más influyente en el aumento de la fuerza muscular y la resistencia muscular local de acuerdo con la evidencia del tamaño del efecto.

El estudio: Rodrigues, B. M., Senna, G. W., Simão, R., Scudese, E., Silva-Grigoletto, M. E. D., Paoli, A., … & Dantas, E. H. (2018). Traditional vs daily undulling periodization in strength and local muscle endurance gains on trained men.

Comprender la influencia de la intensidad del entrenamiento de fuerza en la recuperación posterior en personas de edad avanzada es importante para evitar reducciones en la función física durante los días posteriores al entrenamiento.

Veintidós ancianos fueron aleatorizados en dos grupos: G70 (65.9 ± 4.8 años, n = 11) y G95 (66.9 ± 5.1, n = 11). Las pruebas iniciales incluyeron la contracción isométrica voluntaria máxima (torque máximo y desarrollo de la tasa de torque – RTD), salto contramovimiento y capacidad funcional (tiempo de subida y vuelta, ascenso y descenso de las escaleras). Luego, ambos grupos realizaron una única sesión de entrenamiento de fuerza con intensidades de 70% (G70) o 95% (G95) de cinco repeticiones como máximo. Las mismas pruebas se repitieron inmediatamente, 24 horas, 48 ​​horas y 72 horas después de la sesión.

El par máximo fue inferior a la línea base inmediatamente después para ambos grupos y a las 24 h para G95. Comparado con G70, G95 tuvo un torque pico más bajo a las 24 hy 48 h. El salto en contramovimiento, cronometrado y listo, el ascenso de las escaleras y la RTD a 0-50 ms solo difieren de la línea de base inmediatamente después para ambos grupos. RTD a 0-200 ms fue menor que el valor inicial inmediatamente después y 24 horas después de la sesión para ambos grupos.

En conclusión, la función física reducida inmediatamente después del entrenamiento de fuerza puede durar entre 1 y 2 días en ancianos, dependiendo del tipo de función física y la intensidad del entrenamiento. Una mayor intensidad resultó en un mayor deterioro. La prescripción de ejercicio en personas mayores debe tener esto en cuenta, por ejemplo, incrementando gradualmente la intensidad durante los primeros meses de entrenamiento de fuerza. Estos resultados tienen relevancia para los ancianos que deben estar en condiciones de trabajar u otras actividades en los días posteriores al entrenamiento de fortalecimiento.

El estudio: da Rosa Orssatto, L. B., de Moura, B. M., de Souza Bezerra, E., Andersen, L. L., de Oliveira, S. N., & Diefenthaeler, F. (2018). Influence of strength training intensity on subsequent recovery in elderly. Experimental Gerontology.