Pues nada, según CMDSport “El Congreso de los Diputados ha rechazado la proposición no de ley de reducir el IVA del 21% al 10% para los centros deportivos. La propuesta del grupo mixto en la Comisión de Educación y Deporte de la cámara parlamentaria no ha prosperado por los votos en contra del Partido Popular y la abstención del PSOE”

Especialmente hoy no quiero entrar en temas políticos en general, pero sí en varias cosas en particular, dado que una de las principales alegaciones realizadas hoy por el Partido Popular es que “igualmente el sector goza de buena salud”:

  • – Aumenta el número de usuarios de instalaciones porque aumenta la conciencia respecto a realizar Actividad Física como hecho de primera necesidad. Y no hay más. Los supermercados también “gozan de buena salud” y no se les pone IVA de artículos de lujo.
  • – El sector cuenta con un número importante de instalaciones falsean sus números al ser tapaderas o partes de fondos de inversión.
  • – Decir que el sector goza de buena salud cuando los profesionales tienen de cada vez peores condiciones y las empresas menos margen de negocio es, cuanto menos, curioso.

Y es que, ya no sólo por un tema de IVA, sino por algo que afecta al gremio en general y que supongo que sucederá igual en cualquier sector, me ha venido un poco a la cabeza hacer las cuentas de la vieja. Me explico: Trabajo en una instalación donde la cuota más recurrida es la de 118€ por 3 meses (39.33 al mes) en 2019, dicho sea de paso, ahora somos considerado un gimnasio caro.

Pues bien, cuando venía como cliente pagaba 6.000 pelas al mes, 36€ de los de ahora. Sólo que debo aclarar que estamos hablando del año 1997. Y nada de ofertas, contratos a largo plazo, etc. 3,33€ (aproximadamente un 9%) de subida en 21 años. Con esos 3,33€ se me ocurren unas cuantas cosas que hay que pagar que no había en aquel entonces:

– Aire Acondicionado (eso antiguamente era de moñas).

– Maquinaria cardio bastante más cara, hasta 10.000€ una cinta de correr “pro”.

  • – Clases colectivas también con maquinaria como Ciclo Indoor o Elíptica.

Pero claro, resulta que en 1997 el IVA era de un… 7%. Es decir, de 36€ se cobraban 33.64 y había 2.36€ de IVA. Ahora de 39.33€ cogiendo esa cuota más utilizada, resulta que el neto es… 32.50. Efectivamente, en un gimnasio “medio” de Palma de Mallorca en realidad se está cobrando menos que en el año 1997 con todos los cambios que ha habido. Y así nos va, con “buena salud del sector”.

  • Así que nada, a seguir aguantando y tirando del carro.

A veces es curioso ver como muchos hechos se repiten en entornos aparentemente. Lo suficiente como para escribir esto tras algo menos de un año desde la primera vez que me subí a un escenario de comedia y unos 7 meses intentando escribir y actuar con cierta regularidad. Por lo tanto las únicas lecciones que puedo dar como monologuistas son en condición de cómico novato-pardillo.

Sin embargo, como instructor llevo ya casi 16 años liados a la chepa y aproximadamente 12 y medio como formador y me ha llamado tanto la atención esta especie de deja-vú constante de situaciones que he tenido al arranca con otra actividad que no podía dejar las teclas quietas: El enfrentarse a gente completamente desconocida (y eso que casi en cualquier bolo he dado con un cliente o un alumno “cómplice”), el pegarse un batacazo importante a modo de silencio, la desconfianza de bares y locales a la hora de presentar proyectos (creo que no oía tantos “No” desde el instituto pidiendo salir a las compañeras de clase) y, por supuesto, encontrarse con gente que vive lo suyo de una manera espectacular y que desde el primer momento ha estado para echar una mano.

1- Al final, un trabajo es un trabajo con todo lo que conlleva. Y si no lo llevas con un día a día o un mínimo de continuidad-dedicación regular, prepárate para el batacazo. Vivir de rentas (sobre todo, cuando directamente no las hay) es difícil y, además, existen toda una serie de aspectos que deben cuidarse tanto o más como nuestras sesiones, presentaciones o textos: Relaciones sociales, contacto y feed-back con las instalaciones, investigación, “entrenar” aspectos que envuelven a cualquiera de los dos trabajos… Son cosas que mal pese, se notan cuando alguien las hace y cuando alguien no.

2- Hay que echarle huevos hasta para hacerlo mal. Muchos son los que, cuando se han enterado que hago monólogos en cafés-teatro y locales han pensado en programas del tipo “Club de la Comedia” y se han llevado un chasco al ver una sala que en ocasiones no llega ni a 30 espectadores. Por desgracia, la imagen idealizada de ciertas cosas cuando empezamos o simplemente las vemos desde la barrera dista mucho de la realidad del día a día.

3- Hay que saber gestionar el fracaso… y el éxito.  El cómico pasa por unas épocas de falta de creatividad o de “pinchazos” más habituales que debería (para entendernos, un pinchazo es cuando apenas consigues reacción del público en una actuación) que pueden sentar igual de mal que un parte de una sesión tuya en dirección del centro o una oleada de bajas en tu estudio. Es algo que está ahí y que va a ser inevitable, siempre y cuando no sea de forma continua, ahí tendríamos un problema serio.

Por otro lado, el “morir de éxito” es algo que se de muy habitualmente en ambos gremios. El ego no suele ser buen compañero. Tener un éxito inusitado, ya sea con un texto, llenando las clases o con las primeras formaciones puede hacer que perdamos la noción de la realidad por el extremo contrario al antes comentado. Y es que en la mayoría de ocasiones que esto se produce en personas medianamente novatas, dicho triunfo igual corresponde más a ciertos factores del entorno y al efecto novedad que a otra cosa. Sin embargo, es un peligro ya que la persona que lo saborea pueda sobrevalorarse a sí mismo en exceso.

Y me dejo una cosa muy importante: No achaques a las envidias cualquier crítica que se te haga o fracaso (menor o mayor) que te pueda suceder. En los últimos tiempos lo de “es que hay mucho envidioso” es una frase que está a la orden del día y creo muy sinceramente que a veces nos hace perder la autocrítica. Y es que es mucho más fácil buscar a un enemigo que conspire contra nosotros que pensar en que probablemente nuestra oferta (por el motivo que sea) no sea lo suficientemente atractiva.

4- No hay mejor camino que el que traza uno mismo.  Es más, si quieres tener una carrera medianamente saludable, creo, en cualquier gremio, no hagas cuentas de padrinos ni idolatres más de la cuenta a gente que consideres referentes y que no conozcas personalmente, al menos lo suficiente.

Seguro que estás pensando en alguien que ha caído en “brazos” de un compañero de profesión más contrastado y que prácticamente lo ha colocado unos cuantos peldaños más arriba de lo que estaba o crees que merece. En este caso pueden pasar dos cosas, que sí tenga un valor que igual no lo estamos viendo, incluso a nivel gestión, producción, administrativo (por poner un ejemplo, John Deacon, el bajista de Queen) o que, simplemente, con el paso de los meses el apadrinado desaparecerá incluso arrastrando parcial o totalmente al padrino.

5 – El que paga igual no tiene la razón, pero manda. Dentro de unos límites de la responsabilidad, no dejamos de estar ofreciendo un servicio al cliente. Puede suceder que no demos lo que busca, que caemos presos del enamoramiento a nuestro “producto” (puede ser un ejercicio o un chiste, sirven completamente igual).

Si queremos ser fieles a nuestro tipo de trabajo, debemos buscar un contexto en el que el mismo sea útil y no intentar montar un box de CrossFit como servicio extra de un geriátrico, pero a su vez entender que si por el motivo que sea, vamos a trabajar en un geriátrico no nos podemos poner a hacer Crossfit. Bueno, poder podemos, pero ateniéndose a las consecuencias. Con la comedia pasa un tanto lo mismo.

Cuando hay un cruce de caminos pueden pasar dos cosas: Recriminar al público (de frente o fuera) que no entienda lo que hacemos, adaptarnos a lo que buscan o, simplemente, buscar otro camino.

5 + 1 – No hay mejor trabajo que hacer felices a las personas.  Creo que este no es necesario explicar. Así que nos vemos en los gimnasios… o en los bares 🙂

PD: Agradecer a los compañeros en todos los entornos en los que me manejo el que estén siempre ahí (Olimpic, SectorFitness, Remata Tú, Alex García…). Que con este post aprovecho y puedo dejar a todos despachados y citados.

Y también hoy os presentamos la jornada de Gestión & Start-ups que ya desarrollamos con gran éxito el pasado año. La misma consiste en contenidos específicos durante la jornada del viernes orientados a estudiantes de CCAFD, TAFAD o personas que se inician como Entrenadores Personales.
 
De paso, os presentamos también, más que dos fichajes, dos renovaciones 😉
  • Manel Valcarce: Presente desde la primera edición del congreso, es conocido por sus trabajos de gestión y asesoría tanto de entidades privadas a todos los niveles (gimnasios, estudios, autónomos) como incluso instituciones.
  • Xavi Epelde: Con una grandísima trayectoria como entrenador y formador en actividades colectivas y entrenamiento personal, sin duda, es un profesional que, además de conocimiento, aporta la experiencia de conocer el sector desde dentro.
A los mismos se suma un servidor. La jornada de tarde la cerraremos con un taller breve en el que se van a trabajar herramientas muy concretas para la explotación y venta efectiva en Redes Sociales. En breve, más información.
Si quieres más información del congreso, rellena el siguiente formulario de contacto:
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Antes de nada, remarco que hubo un poco de lío ayer con el título. Cuando me refiero a marketing entre comillas es al marketing que entendemos a pie de calle, cuando en realidad creo (esto es opinión, las cosas como son) que es un proceso que en realidad lleva un camino casi inverso al que pensamos.

Volviendo al tema de hoy, un servicio de Entrenamiento Personal nos puede dar 3 tipos de beneficio diferentes. Beneficios que, además, interactúan entre ellos y deben estar complementándose mutuamente en todo momento para que podamos tener una carrera profesional saludable.

1- El económico-monetario: Resulta obvio hablar del mismo, ya que no vivimos del aire a no ser que tengamos otros ingresos paralelos. Así que pasemos a los dos más “raros”.

2- KnowHow: Pueden existir ofertas o servicios que no sean tan rentables como otros pero que nos aporten, sobre todo, la posibilidad de poder integrar cualquier tipo de conocimiento que vamos adquiriendo dentro de la práctica del día a día. Por ejemplo, empezar a trabajar en una gran instalación que se queda un % por entrenamiento no será el servicio directamente más rentable, pero nos aportará en nuestros primeros meses como entrenadores el conocer de verdad como actúa el cliente, cómo debemos encarar el trato al público, combinar servicios, realizar contactos, saber que desgraciadamente sacar adelante un negocio no es tan fácil, acceder a formaciones de la propia instalación, etc. Digamos que es el efecto sustitutivo de la “mili” y aplicado a un gimnasio.

Por tanto, estés en la posición que estés, será interesante buscar un perfil de cliente adecuado al área sobre la que estés investigando en estos momentos, que te abra un campo diferente (como podría ser el trabajo con fisioterapeutas, por ejemplo) o que aporte algo más que hacer siempre lo mismo.

3- Valor emocional: Podemos estar muy bien pagados y formados, que si no sentimos la realización personal como profesionales, la forma de trabajar y, por ende, los otros dos valores, se van a ver perjudicados seriamente.

Por eso no es de extrañar ver como gente muy consagrada de repente se empiezan a meter en proyectos paralelos menos beneficiosos, o incluso deficitarios en cuanto a tiempo, dinero, esfuerzos, etc. pero con un valor que aporta precisamente lo que no da su situación actual: Sentirse útiles de cara a la sociedad o, cuanto menos, que estamos dando el 100%.

Por tanto, salvo causas de fuerza mayor, lo más cercano al ideal profesional será, por supuesto tener un buen sueldo, pero también la posibilidad de acceder a nuevos retos como profesional y a poder llevar a cabo sensaciones o experiencias que nos hagan sentir a nosotros mismos.

Al menos el marketing que en ocasiones nos quieren vender como milagroso. En realidad, el mk está en todas las acciones que llevamos a diario, igual hasta en este mismo post.

¿Y qué queremos decir con esto? Pues que salvo casualidades en cascada o tener ciertos apoyos, digamos, poderosos, no va a haber un entrenador que funcione con éxito en su día a día con los clientes: O simplemente no tendrá, o no los mantendrá o igual sí lo hará pero a un precio inviable.

  1. Saber qué hacer con el potencial cliente desde el momento en el que contacta con nosotros para una posible entrevista o sesión de prueba. Dicho sea de paso, la sesión de prueba tiene que ser el objetivo a “vender” cuando se realiza el primer contacto.
  2. Debes desarrollar una estrategia totalmente individualizada (tal y como haces con los entrenamientos) a tus características, puntos fuertes y capacidades. Lo que puede hacer un entrenador de éxito a alguien, a otro le puede suponer un fracaso.
  3. Dedica tiempo a revisar y preparar nuevas acciones, dado que son parte de tu jornada laboral igual o más que las propias sesiones de entrenamiento
  4. Establece estrategias coherentes con tu forma de ser o con lo que transmites. Por ejemplo, en mi caso dudo mucho que me sea rentable subir fotos sin camiseta a Instagram, pero sí la aparición en diversas vías o publicaciones que puedan generar prestigio.
  5. Comunica y muestra por diversas vías tu trabajo. Redes Sociales creo que no hace falta ni decirlo, pero también necesitas focos potenciales de clientes.
  6. Haz números… Y cuando los tengas hechos, súmales un 20%. Hay una cosa peor que alguien en el pero y que no tenga dinero para hacer una mínima inversión: El que no lo tiene y encima está trabajando. Cuidado al ajustar excesivamente precios o tarifas ya que nos volveremos esclavos de las horas “productivas” y no podremos avanzar.
  7. Esfuérzate en ofrecer un servicio lo más diferente posible a los entrenamientos y sesiones que, por ejemplo, se incluyen en la cuota convencional de un gimnasio. El cliente al no ver la diferencia no pagará más por lo mismo.
  8. Genera una pequeña infraestructura de trabajo con materiales propios y diferenciadores. Ya no sólo a nivel entrenamiento sino a nivel gestión y control-seguimiento de los clientes. ¿Nuestra apuesta calidad precio? Una tablet (preferentemente apple por un tema de aplicaciones tecnológicas que no se publican para Android) cargada de una serie de herramientas que te van a diferenciar realmente como entrenador.
  9. Sigue atento las tendencias del sector y, por supuesto, las opiniones de expertos tanto cercanos como a nivel vídeo-post-blog. Eso sí, no te conviertas en un esclavo de las mismas, ya que, como hemos dicho en el punto dos, vamos a tener un contexto personal y específico.
  10. La meta que te propongas exige una serie de pasos necesarios. Tal vez quieras tener un estudio propio, pero es muy recomendable pasar una etapa, al menos inicial, en un gran gimnasio en el que ganarás rodaje, trato el público, formación, etc. o probablemente para conseguir buenos clientes deberás empezar practicando con el vecino y el cuñado y además gratis (un día hablaremos también de los sueldos).

Y creo que suficiente brasa por hoy. Durante estos días iremos repasando algún punto más de los que vamos a dar este sábado en Palma (tenemos formación de Unidad de Negocio) y online. Si estás interesado en alguna de las dos, puedes contactar con un servidor directamente por aquí o a info@santiliebana.com.

Mindfulness

A fecha de hoy, sabemos de sobra la naturaleza multifactorial e individual (ya que no todos los aspectos afectan de igual manera) de la etiología de la obesidad, lo cual es uno de los principales obstáculos a la hora de establecer planes de actuación concretos ya que, ya no sólo podemos hablar de “recetas” cerradas (algo que difícilmente funcionará en cualquier perfil de población) sino que las diferencias que pueden existir en dos personas con mismo IMC e incluso mismo % de Materia Grasa, pueden ser abismales.

De hecho, uno de los factores más comunes dentro de las personas con sobrepeso y obesidad reside en los niveles de estrés crónico, ansiedad y conductas relacionadas con la ingesta impulsiva, además de otros efectos fisiológicos como el aumento de niveles de cortisol, que a su vez también retroalimentaría otros factores como pudiera ser el cansancio físico o la búsqueda de alimentos altamente palatables, en especial aquellos que combinan grasa con sal y/o azúcar.

Actualmente estamos viviendo una gran expansión y aceptación de diferentes técnicas de meditación o las terapias denominadas “mindfulness” dados sus resultados a la hora de regular aspectos como la ansiedad, la depresión e incluso adicciones (Bowen, 2009; Grossman, 2004), así como adoptadas de otras actividades milenarias como el Yoga precisamente por el control y regulación que se puede obtener sobre el sistema nervioso incluso sobre aspectos relacionados con la alimentación (Bays, 2009).

A partir de ahí, se han desarrollado diversos protocolos como el “Mindfulness-Based Eating Awareness Training”, algo así como “Entrenamiento consciente de la alimentación”, precisamente buscando una mejora de los hábitos y costumbres a partir de otros programas como el “Mindfulness-Based Stress Reduction Program” (Shapiro, 2005; Bishop, 2002).

El MB-EAT fue estudiado por Kristeller a principios de la década del 2000 destacando efectos en la normalización de los principales problemas de nutrición, apetito y regulación metabólica mediante la meditación mindfulness relacionada con la regulación de la ingesta de alimentos y diferentes disfunciones ya sean directamente sobre la comida o de tipo emoicional.

La mecánica.

El programa consta de 12 sesiones de 90 minutos, aunque en diferentes ocasiones este trabajo debe ser reorientado por necesidades de la población (como el estudio de Barnes que citaremos a continuación). En las mismas se trabaja de la siguiente manera:

  1. Introducción e instrucción a diversas técnicas de respiración y meditación.
  2. Refuerzo de la primera sesión.
  3. Sesión específica sobre “conciencia del hambre”.
  4. Conciencia sobre los sabores y la saciedad.
  5. Focalización en la saciedad y elección de alimentos.
  6. Elección de alimentos de forma consciente.
  7. Mentalización en el control de peso.
  8. Orientación hacia el aumento de la Actividad Física
  9. Relación entre emociones, estrés, distracciones y comida.
  10. Entendimiento de los diferentes factores emocionales.
  11. Elevar la conciencia para elegir mejor los alimentos.
  12. Meeting final.

Algunos resultados al respecto.

AIH_MindfulEatingwithCopyright-272x300El propio grupo de investigación de Kristeller (los que más han desarrollado este programa) encontró grandes resultados en un grupo de 150 obesos con resultados de mejora en la ingesta impulsiva de alimentos en el 95% de sujetos del grupo de intervención tras 4 meses de trabajo.

Por otro lado, destaca el estudio (por lo específico del mismo) de Timmermann & Brown (2012), que consiguieron adaptar elementos de la terapia original a la hora de mejorar los hábitos de los sujetos del estudio cuando comían en restaurantes.

Incluso con adolescentes.

Recientemente se ha publicado un estudio por Barnes et al (2016) en el que se trabajaban estas técnicas con 40 adolescentes de diferentes características sobre un seguimiento de 6 meses tanto en grupo de intervención como grupo control.

Algunos de los cambios más significativos fueron:

  • Aumento del número de comidas bajas en calorías por semana.
  • Aumento del número de comidas con alimentos sin grasas saturadas.
  • Leve mejor control tanto del peso como del IMC respecto al grupo control.

Aplicaciones prácticas

Tanto la introducción de planes orientados al “mindfulness” y a la meditación como la derivación de personas con malos hábitos hacia este tipo de terapias puede resultar muy beneficiosa en personas que, de forma manifiesta, tengan conductas que relacionen estrés y ansiedad así como diversas creencias generadas con malos hábitos de nutrición o falta de Actividad Física.

LIBROS RELACIONADOS:

BIBLIOGRAFÍA:

  • Barnes, V. A., Kristeller, J. L., & Johnson, M. H. (2016). Impact of mindfulness-based eating awareness on diet and exercise habits in adolescents. Int. J. Complement. Alt. Med, 3(2), 1-7.
  • Bays, J. C. (2009). Mindful Eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food–includes CD. Shambhala Publications.
  • Bishop, S. R. (2002). What do we really know about mindfulness-based stress reduction?. Psychosomatic medicine, 64(1), 71-83.
  • Bowen, S., Chawla, N., Collins, S. E., Witkiewitz, K., Hsu, S., Grow, J., et al. (2009). Mindfulness-based relapse prevention for substance use disorders: A pilot efficacy trial. Substance Abuse, 30 (4), 295–305. doi:10.1080/08897070903250084.
  • Grossman, P., Niemann, L., Schmidt, S., & Walach, H. (2004). Mindfulness-based stress reduction and health benefits. A metaanalysis. Journal of Psychosomatic Research., 57(1), 35–43
  • Kristeller, J. L., & Wolever, R. Q. (2010). Mindfulness-based eating awareness training for treating binge eating disorder: the conceptual foundation. Eating disorders, 19(1), 49-61.
  • Shapiro, S. L., Astin, J. A., Bishop, S. R., & Cordova, M. (2005). Mindfulness-based stress reduction for health care professionals: results from a randomized trial. International Journal of Stress Management, 12(2), 164.
  • Timmerman, G. M., & Brown, A. (2012). The effect of a mindful restaurant eating intervention on weight management in women. Journal of Nutrition Education and Behavior, 44, 22–28

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Está claro que para gustos, colores… Pero también parece ser que los colores, si no iguales, sí son similares en el caso de los obesos: Especialmente los que estén relacionados con dulces, alimentos grasos o la combinación de ambos.

Hoy comentamos dos estudios publicados hace recientemente poco tiempo y que hablan de forma concreta de este aspecto.

El primero de ellos, capitaneado por Deglaire analizó los marcadores de gusto por ciertos sabores entre personas clasificadas posteriormente por género y por IMC. Los hechos más destacados fueron:

  • Los hombres con IMC más elevados parecen tener más atracción por los alimentos que combinen grasa tanto con sal como con azúcar. Podríamos hablar en este caso de cierto tipo de embutidos, carnes procesadas o dulces derivados del chocolate, por poner algunos ejemplos.
  • Por otro lado, las mujeres obesas tienen mayor atracción por los azúcares añadidos y menos por el dulce natural (como podrían ser frutas), así como una mayor diferencia respeto a las normopesos en comparación con los hombres si hablamos de alimentos grasos, ya sean salados o dulces.

Estos hechos parecen ser reforzados por un estudio anterior de Stafford (2014), pero con un detalle importante: Esta “hipersensibilidad” en obesos no se produce sólo a nivel de gusto, sino también de olfato, aunque también es un hecho que contiene cierta lógica, ya que el “oler” tiene un factor importante a la hora de construir el gusto-sabor (Rozin, 1982)

LIBROS DE INTERÉS:

REFERENCIAS:

  • Deglaire, A., Méjean, C., Castetbon, K., Kesse-Guyot, E., Hercberg, S., & Schlich, P. (2015). Associations between weight status and liking scores for sweet, salt and fat according to the gender in adults (The Nutrinet-Sante study). European journal of clinical nutrition, 69(1), 40-46.
  • Rozin, P. (1982). “Taste-smell confusions” and the duality of the olfactory sense. Attention, Perception, & Psychophysics, 31(4), 397-401.
  • Stafford, L. D., & Whittle, A. (2015). Obese individuals have higher preference and sensitivity to odor of chocolate. Chemical senses, bjv007.

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Como ya venimos comentando en los últimos años, las estrategias utilizadas para afrontar la patología de la obesidad deben seguir mejorando e implementándose, ya que pese a tener más y más información contrastada sobre la misma, las cifras siguen aumentando cada año a nivel global.

Por otro lado, dentro de los gimnasios e instalaciones deportivas en general, el entrenamiento orientado con obesos (sin entrar a valorar el mismo desde el punto de vista técnico en este post) tiene a ofrecer una serie de pautas de Actividad Física, en ocasiones acompañadas por otras relacionadas con la nutrición, apelando a la voluntad del cliente-usuario-obeso, cuando precisamente el problema en el sujeto es precisamente esa “voluntad” y no el saber qué deben comer o entrenar mejor.

Hay que entender en primer lugar que no todas las personas expuestas a este tipo de alimentos tienen el mismo riesgo de caer en adicción, al igual que puede suceder tanto con drogas como con otras conductas. Esta variabilidad puede ser explicada entre otros motivos por dos factores que encontramos clave: Situaciones de estrés generadas de forma crónica o regular y un componente genético por la transmisión de padres a hijos ya no sólo de ADN sino de ciertas conductas, costumbres y creencias.

¿Entonces, por qué no mejoran sus hábitos?

Claramente me viene a la cabeza una doble inquietud más que importante: ¿Qué estrategias puede tomar el entrenador para afianzar o, cuanto menos, entender la situación del obeso y, por otro lado, cuándo será necesario el derivar al obeso a un especialista como puede ser un psicólogo o un psiquiatra (habrá que ver en este caso cómo se lo decimos y si la persona accede)?

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De hecho, una de las imágenes más conocidas al respecto consiste (aquí a la izquierda) en comprobar las zonas de activación de la dopamina en comparación entre el azúcar y la cocaína que, como podéis comprobar, son muy, muy, similares a partir de ciertos estudios como el de Pelchat (2009), así como diversos estudios que parecen encontrar este “chute” de forma más pronunciada en obesos y bulímicos. Sin ánimo de dejarnos llevar por el sensacionalismo, vamos a ir un poco más allá y ver qué sucede de forma más exacta en ciertos casos.

De hecho, en la última década son muchos los que han decidido analizar a nivel científico las similitudes entre los impulsos generados o motivados por los alimentos hiperpalatables en comparación con las drogas de alto poder adictivo (Gearhardt, 2011; Meule, 2012; DiLeone, 2012).

Por ello, podemos pensar, tal y como indican diversas investigaciones recogidas por el estudio de Davis, que personas con síntomas de mayor propensión a adicciones convencionales (como por ejemplo trastorno de déficit de atención o trastornos impulsivos) también serán de mayor riesgo tanto a la Adicción a la Comida en sus diferentes variantes, como puede ser la ingesta impulsiva. Dentro de este “fenotipo” podemos encontrar como factores de riesgo la depresión, Síndrome de Falta de Atención tanto en el niño como en el adulto o hiperactividad, hechos que se reafirman al tener también relación directa con la obesidad en sí.

El estudio de Davis refleja algunas características de poblaciones más susceptibles de padecer adicción a la comida, con lo que encontramos algunos aspectos que pueden ser considerados de riesgo:

  • Las personas con titulación universitaria parecen ser más susceptibles a la adicción.
  • Algo más del 5% de los obesos podrían sufrir dicha adicción. De estos, el riesgo es significativamente superior en mujeres que en hombres (6.7 vs 3.0 según Pedram, 2013).
  • Puede ir acompañado de otras adicciones moderadas como el tabaquismo.
  • El riesgo es mucho mayor en 3 casos: Alimentación impulsiva, depresión severa y trastorno de déficit de atención infantil.
  • Tal y como hemos dicho en la introducción, para que la exposición al estrés también tiene una influencia clave en este aspecto.

cortexIncluso, a modo de curiosidad, encontramos cómo se ha estudiado de una manera mucho más fisiológica el mecanismo de esta adicción. Gearhardt (una de las personas que más ha estudiado este fenómeno) detectó en 2011 mayor activación en la corteza cingulada anterior, corteza orbitofrontal
medial y amígdala en respuesta a la recepción de alimentos. Aunque lógicamente estos aspectos se nos escapan, la conclusión de dicho estudio
cortex2es demoledora: La activación implicada en estas conductas alimentarias y en la dependencia a ciertas sustancias resulta muy similar tanto por una activación elevada del circuito de recompensa como en la inhibición de los reguladores del apetito.

Por tanto, creemos seriamente que los clásicos comentarios relacionando la obesidad con la falta de voluntad hacia unos buenos hábitos es un enunciado comprensible aunque en ciertas situaciones no lo más acertado: Probablemente estemos delante de una persona que intenta por diferentes maneras (y en ocasiones, con nuestra colaboración), mejorar dichos hábitos sin éxito.

Ya podría ser adicción por el brócoli y las acelgas. Cuidado con los chutes de fructosa.

Pero no, precisamente los alimentos más apetecibles tienen una relación directa con los que se encontraban en muy poca medida e incluso de forma puntual hace sólo un par de generaciones atrás (Armelagos, 2010): Todos aquellos con una elevada densidad calórica, así como altos en niveles de azúcar, grasas o sal parecen motivar conductas propias de la adicción. De hecho, este tipo de alimentos son los que activan los circuitos de recompensa mediante la activación de diferentes puntos a nivel neuronal.

De hecho, podemos ver como en un periodo relativamente breve de tiempo, el consumo de uno de los alimentos más “sospechosos” en este aspecto, el jarabe de glucosa de maíz, se ha triplicado en Estados Unidos (Vos et al, 2008).

Si nos vamos a la parte más química del asunto, este hecho tampoco nos debería sorprender más de la cuenta dado que el etanol (el acohol que bebemos) no es más que una forma fermentada de la fructosa (Lustig, 2010), tipo de monosacárido que además tiene un efecto inhibitorio de la leptina, hormona que regula la sensación de saciedad (Li et al, 2010).

Comparación entre comida y drogas como refuerzos a la adicción:

  • Similitud a nivel potencial respecto a otras drogas de consumo oral y algo inferior respecto a las inhaladas, fumadas e inyectadas. En cuanto a la respuesta, es más rápida en las drogas intravenosas o fumadas.
  • Mecanismos de recompensa tanto químico (al igual que las drogas), pero también somatosensorial.
  • Regulado tanto por factores centrales y periféricos, mientras que la droga sólo se produce por mecanismos centrales.
  • Adaptaciones fisiológicas.
  • Similares mecanismos de aprendizaje y estrés derivado.

Aunque en este caso creemos que hay una salvedad importante en la sociedad actual: Mientras que en el caso de la droga ya existe información y educación a todos los niveles, en el caso de la alimentación tanto la divulgación a fecha de hoy está muy verde y, sobre todo, este tipo de alimentos están al alcance de todos y por un precio muy asequible.

¿Existe evidencia real al respecto?

Pues aunque hasta hace relativamente poco existían dudas razonables (Ziauddeen, 2013), parece ser que de cada vez más. De hecho, el consumo abusivo de la fructosa (prácticamente todos los derivados industriales relacionados con cereales e incluso alguno aparentemente inofensivo como la miel) para generar cambios biológicos que estimulan la ingesta desmesurada de forma regular e impulsiva (Bocarsly et al, 2010). Vamos, que se impulsa un consumo desmesurado y regular, que, además, parece tener mecanismos muy similares al consumo de drogas.

De hecho, tanto en animales como en seres humanos (obviamente con menos evidencia en número de estudio por razones éticas) existen evidencias respecto a la relación de la eliminación de azúcar así como otros alimentos de alta palatabilidad, tras un periodo de consumo elevado y la aparición de conductas como agresividad, ansiedad e incluso tics, aspectos comparables al de la adicción a la heroína (Davis et al, 2011). Eso sí, en algunos casos podría ser que la adicción estaría más relacionada con el acto de comer a nivel conductual que sobre el propio alimento en sí (Hebebrand, 2014) incluso de manera fisiológica, dado que parece ser que en el caso de la “adicción” a la comida no se genera el defícit de receptores de dopamina propio de las adicciones a la droga (Benton, 2016).

¿Cómo podemos abordar un caso así desde el gimnasio?

Ya hablando desde un prisma mucho más personal, está claro que nuestra posición es la de entrenadores y no la de psicólogos y que, dicho sea de paso, la infraestructura de un centro convencional a fecha de hoy no contempla un trabajo combinado con un psicólogo (en ocasiones, ni tan siquiera con fisioterapeutas o nutricionistas especializados). El problema en la práctica es que nos vamos a encontrar, y no pocas veces, esta situación, especialmente porque:

  1. El cliente ve el hecho de acudir a un psicólogo, psiquiatra, etc. como algo violento.
  2. El cliente acude varias veces por semana al gimnasio por lo que el trato con el entrenador es de mucha más confianza respecto a otro profesional.

Por otro lado, cabe entender que la persona muy pocas veces nos va a reconocer un aspecto como este de primeras, incluso aunque le preguntemos directamente en la entrevista inicial al respecto (es más, creo personalmente que no debería ir la pregunta realizada tal cual de forma tan explícita).

En este caso podríamos optar por un perfil de cuestión más sutil (“¿le cuesta mantener los hábitos o dieta pautada con continuidad? por poner un ejemplo) para, a medida que avancemos en confianza con el cliente ir comprobando, incluso aunque no nos lo diga, intentar abordar el tema con calma y simplemente indicando que tenemos herramientas positivas para tal caso.

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Si el cliente aparenta tener dudas y no se atreve a dar el paso a trabajar con un especialista, incluso podemos derivarlo a realizar algún tipo de cuestionario como el YFAS o “Yale Food Addiction Scale” (algo así como la escala de adicción a la comida de Yale) sobre el que puedes ver una versión online del test CLICKANDO AQUÍ o incluso la encuesta de comedores emocionales que publicamos tiempo atrás en esta misma página (CLICK AQUÍ). Existen otros ejemplos respecto a cuestionarios orientados tanto a aspectos de personalidad como a conductas alimentarias, de estos sí queremos destacar los siguientes:

  • Impulsos de tipo hedonístico según el Power Food Scale (Lowe, 2008). Un cuestionario de 21 preguntas sobre impulsos y respuestas del apetito ante ciertos alimentos.
  • El cuestionario sobre ingesta compulsiva (Binge Eating Questionnaire) de Halmi et cols, publicado en 1981 y consistente en 5 preguntas del tipo “¿hay veces en las que no puedes parar de comer de forma voluntaria?”
  • Cuestionario sobre ansiedad y comida (Cepeda-Benito, 2000). Uno de los cuestionarios más completos, con 39 preguntas, que analiza expresiones físicas y psicológicas de la ansiedad relacionada con la alimentación. Además, el mismo se puede encontrar fácilmente en español (LINK AQUÍ).

Conclusiones y aplicaciones prácticas

Tal vez estamos delante de uno de los casos más clamorosos de cómo un problema que no está relacionado con el Entrenamiento puede llegar a tener una influencia muy significativa y anular, de hecho, tanto los esfuerzos del cliente como los nuestros propios.

Por ello, sí estamos en la obligación profesional y moral de echar una mano a nuestro cliente recomendando ciertas derivaciones a personas más cualificadas, pero sí teniendo un mínimo de herramientas para poder detectar situaciones relacionadas con la adicción a la comida.

MÁS INFORMACIÓN Y LIBROS RECOMENDADOS:

REFERENCIAS:

  • Armelagos, G. J. (2010). THE OMNIVORE’S DILEMMA The Evolution of the Brain and the Determinants of Food Choice. Journal of Anthropological Research, 66(2), 161-186.
  • Benton, D., & Young, H. A. (2016). A meta-analysis of the relationship between brain dopamine receptors and obesity: a matter of changes in behavior rather than food addiction?. International Journal of Obesity, 40, S12-S21.
  • Bocarsly, M. E., Powell, E. S., Avena, N. M., & Hoebel, B. G. (2010). High-fructose corn syrup causes characteristics of obesity in rats: increased body weight, body fat and triglyceride levels. Pharmacology Biochemistry and Behavior, 97(1), 101-106.
  • Davis, C., Curtis, C., Levitan, R. D., Carter, J. C., Kaplan, A. S., & Kennedy, J. L. (2011). Evidence that ‘food addiction’is a valid phenotype of obesity. Appetite, 57(3), 711-717.
  • DiLeone RJ, Taylor JR, Picciotto MR (2012) The drive to eat: comparisons and distinctions between mechanisms of food reward and drug addiction. Nature Neuroscience 15: 1330–1335
  • Gearhardt, A. N., Grilo, C. M., DiLeone, R. J., Brownell, K. D., & Potenza, M. N. (2011). Can food be addictive? Public health and policy implications. Addiction, 106(7), 1208-1212.
  • Gearhardt, A. N., Yokum, S., Orr, P. T., Stice, E., Corbin, W. R., & Brownell, K. D. (2011). Neural correlates of food addiction. Archives of general psychiatry, 68(8), 808-816.
  • Halmi, K. A., Falk, J. R., & Schwartz, E. (1981). Binge-eating and vomiting: A survey of a college population. Psychological Medicine, 11(4), 697-706.
  • Hebebrand, J., Albayrak, Ö., Adan, R., Antel, J., Dieguez, C., de Jong, J., … & van der Plasse, G. (2014). “Eating addiction”, rather than “food addiction”, better captures addictive-like eating behavior. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 47, 295-306.
  • Li, J. M., Li, Y. C., Kong, L. D., & Hu, Q. H. (2010). Curcumin inhibits hepatic protein‐tyrosine phosphatase 1B and prevents hypertriglyceridemia and hepatic steatosis in fructose‐fed rats. Hepatology, 51(5), 1555-1566.
  • Lustig, R. H. (2010). Fructose: metabolic, hedonic, and societal parallels with ethanol. Journal of the American Dietetic Association, 110(9), 1307-1321.
  • Meule A, Ku¨bler A (2012) Food cravings in food addiction: The distinct role of positive reinforcement. Eating behaviors 13: 252–255. 22.
  • Pedram, P., Wadden, D., Amini, P., Gulliver, W., Randell, E., Cahill, F., … & Ji, Y. (2013). Food addiction: its prevalence and significant association with obesity in the general population. PloS one, 8(9), e74832.
  • Pelchat, M. L. (2009). Food addiction in humans. The Journal of nutrition, 139(3), 620-622.
  • Volkow, N. D., & Wise, R. A. (2005). How can drug addiction help us understand obesity?. Nature neuroscience, 8(5), 555-560.
  • Vos, M. B., Kimmons, J. E., Gillespie, C., Welsh, J., & Blanck, H. M. (2008). Dietary fructose consumption among US children and adults: the Third National Health and Nutrition Examination Survey. The Medscape Journal of Medicine, 10(7), 160.
  • Ziauddeen, H., & Fletcher, P. C. (2013). Is food addiction a valid and useful concept?. obesity reviews, 14(1), 19-28.

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Durante estos días estamos comentando diversas experiencias respecto a datos aparentemente anecdóticos, pero con una relevancia mayor de lo que parece a la hora de hablar de control de peso, ya sea en las diversas formaciones como en el II Simposio de Entrenamiento y Obesidad del próximo 18 de Febrero.

Uno de los datos sobre los hábitos en personas con dificultades que resulta vital en muchas ocasiones es el control de las cantidades y nutrientes de las comidas cuando la persona acostumbra a realizar buena parte de ellas fuera de su casa. En esta situación, encontramos tanto cantidades demasiado elevadas en las raciones presentadas así como la aparición de calorías “silenciosas”, de las que no se cuentan, especialmente en cuanto a postres y líquidos-bebida (vinos, refrescos, cerveza, café con leche, etc), siendo un hecho muy difícil de calcular incluso con nutricionistas formados y profesionales (Burton, 2004).

En 2010, un grupo de investigadores (Roberto et al) decidieron estudiar las diferencias en el consumo calórico y de nutrientes en personas divididas en tres grupos: Aquellas que recibían información de las calorías de cada elemento ingerido, información de las calorías más los % correspondientes a las necesidades diarias y un grupo control sin información. Pues bien, mientras que la diferencia en el primer grupo fue significativa durante la comida, pero con una gran compensación posterior respecto al grupo control, los individuos que recibían información sobre las necesidades de cada nutriente reducían en casi un 20% la ingesta tanto en la propia sesión de restaurante como en la comida posterior.

Aplicaciones prácticas:

  • Como era de esperar, el descontrol en las raciones ingeridas fuera de casa, especialmente en restaurantes o lugares de comida rápida, es más que evidente.
  • Un trabajo de educación y de información con este tipo de clientes resultará fundamental para un control de la ingesta por parte del nutricionista.
  • Restaurantes que promuevan una “nutrición saludable” pueden incluir información al respecto tanto de alimentos como de menús y platos que sirven si desean trabajar con un target preocupado por su nutrición.

Referencias:

  • Burton, S., & Creyer, E. H. (2004). What consumers don’t know can hurt them: consumer evaluations and disease risk perceptions of restaurant menu items. Journal of Consumer Affairs, 38(1), 121-145.
  • Roberto, C. A., Larsen, P. D., Agnew, H., Baik, J., & Brownell, K. D. (2010). Evaluating the impact of menu labeling on food choices and intake. American Journal of Public Health, 100(2), 312-318.

woman with thought bubble on chalk board

Una de las mayores premisas que venimos viendo desde nuestros inicios en la formación (allá por 2005) y que nos da más lástima respecto a muchos alumnos es ver cómo son capaces de desarrollar grandes habilidades técnicas y, sin embargo, no consiguen ni a corto ni a medio plazo obtener beneficios profesionales y económicos en las áreas que se habían formado, generando frustración en primer lugar entre ellos y posteriormente entre nosotros, dado que no cumplíamos al 100% con nuestro objetivo.

En nuestro caso, y en el de la mayoría de los alumnos que surgen de las formaciones hemos encontrado un desequilibrio entre los contenidos y dedicación que ofrecemos a las habilidades técnicas y las no-técnicas, tan importantes unas como otras y que han dado lugar a varios proyectos que hemos podido desarrollar con gran éxito como “QuieroSerEntrenadorPersonal” o directamente el tema de “Unidad de negocio” habitual en nuestros cursos de SectorFitness.

Los 4 grandes fallos de los técnicos.

Sinceramente, son frases que yo mismo he pronunciado en primera persona, y de las que no podía estar más equivocado:

“Soy mejor técnicamente que el resto, los alumnos van a acabar agolpándose en mis sesiones”

“Como me gusta lo que hago, soy autosuficiente”

“Soy un entrenador, no un comercial”

“Los conocimientos de marketing son para los gestores”.

Seguro que no te suenan a chino y que en más de una ocasión las habrás dicho o pensado tú mismo. ¿Resultado? No estamos dando todo nuestro potencial.

Lo primero que te quiero decir es que el tener aptitudes y actitudes comerciales no tiene por qué ser empezar a actuar como un presentador de la teletienda. Aptitud comercial es implicarte tanto con tus clientes como con el mercado potencial; aptitud comercial es realizar acciones para mejorar como entrenador y comunicarlo en tu entorno profesional y personal, conocer los gustos y necesidades de tu clientela y generar productos adecuados y rentables a ellos. No hace falta ni que cojas un megáfono ni que finjas una carcajada. Por suerte para nosotros 🙂

¿Empezamos?

Vamos a hacerte una entrevista de trabajo. ¿Para qué empresa? ¡Para la tuya! Y es que respondiendo una serie de preguntas que vamos a proponerte a continuación, en un rato serás capaz de ver si eres una persona cualificada para trabajar como Entrenador Personal. No hablamos de titulaciones ni diplomaturas, hablamos de tu cualificación personal para poder conseguir ser un buen Personal Trainer.

Como bien comenta Rich Schefren (especialista en Marketing 2.0) nuestro negocio está perfectamente diseñado para los beneficios que presenta. Es decir, si no genera más de lo que está haciendo, es porque debemos modificar algo del mismo o viceversa, si da mejores resultados de lo pensado, es porque algo hemos hecho mejor de lo que parece. Así que no perdamos más tiempo, que te juegas tu puesto de trabajo.

  • ¿Cuál es tu misión? La verdad: Si tienes que pagarle a alguien para que defina la misión de tu empresa, mal vamos. Así que te toca a tí. La misión profesional consiste en poder definir en una frase (o un párrafo, pero no mucho más) qué ofreces al potencial cliente para que compre tu servicio.

Si quieres trazar tu misión profesional podemos hacer un “cocktail” de una forma sencilla: Piensa en cuáles son tus valores personales que pueden ser positivos y que se transmitan (tenacidad, amabilidad, simpatía, humor, conocimiento, paciencia) por un lado y a qué objetivos relativamente concretos pueden ayudar al cliente. Como ejemplo te podemos decir que la misión de LifeStudio es “poner nuestra experiencia y conocimiento para facilitar al técnico de instalaciones deportivas las herramientas necesarias para iniciarse o progresar profesionalmente”.

  • ¿Qué estilo de vida quieres tener? Personalmente me da bastante miedo cuando te presentan un producto u oportunidad de negocio y te explican que tu vida va a cambiar de la noche a la mañana. No me gusta la manipulación. Y aunque está claro que desarrollando ciertas habilidades para los negocios se pueden tener opciones de generar mucho dinero con poco esfuerzo (especialmente físico) o que, al menos, podemos aprovechar mucho más nuestro día a día, los imperios no se montan de la noche a la mañana.

Ahora viene la buena noticia: Si tu estilo de vida pretende basarse en una profesión que te permita viajar, adquirir nuevos conocimientos y habilidades de forma constante y, sobre todo, trabajar para una población que es muy agradecida cuando consigue resultados, estás probablemente en una de las profesiones más indicadas (o la que más) para ello. Encima, a diferencia de otros trabajos que puedan guardar rasgos similares, como la medicina o la fisioterapia, en este caso trabajas con gente sana y con un ambiente mucho más positivo fuera del dolor o la enfermedad que podemos encontrar con ciertas zonas de un hospital. Aprovéchalo y agradécelo. Muchos pagarían por estar en tu sitio.

  • ¿Qué vía de negocio quieres abrir? Uno de los mayores pecados que vemos en el mundillo es el “vamos viendo”, para explicarme un poco mejor, arrancar algo sin tener muy claro el qué e ir literalmente a la deriva, hacia lo que parezca funcionarnos o a lo que no, dejando de lado muchos factores relacionados con la planficación. En este caso, si quieres tener un estudio propio de Entrenamiento Personal trabajarás con clientes diferentes a los del gimnasio o los del centro de Alto Rendimiento, teniendo que trazar un camino diferente.

Las cuatro grandes vías que existen en el EP son el trabajo por horas contratado por una instalación, el trabajo como autónomo dependiente (o franquiciado) en un gimnasio, el servicio en espacios no convencionales o directamente la apertura de un centro o estudio dedicado. En todos ellos vas a tener cosas mejores y peores e incluso en un momento de tu carrera pueden ser un éxito o un fracaso, siendo la misma persona y aparentemente teniendo los mismos conocimientos.

  • ¿Te gusta el trabajo de cara al público? De aquí no te salva ni el tato. Pese a que el servicio de Entrenamiento Personal se prestará principalmente en modo 1 a 1 (individualizado), no podemos esquivar las habilidades sociales y emocionales. Tanto cuando consigues clientes, como cuando los mantienes, pasas jornadas completas de cara al público, repetimos, el que ya te ha comprado y el que quiere/puede comprarte. Es importante que seas una persona que no esquive el trato personal y de forma natural, no puedes estar fingiendo las 24 horas, por tanto…
  • ¿Qué le va a ir mejor a mis posibles clientes? El marketing real y eficiente es el que traza un proceso de estudio de un mercado potencial para, a partir del conocimiento del mismo, establecer un tipo de productos que estén adaptados a la clientela y sean rentables para el empresario. No se trata de establecer nosotros el producto que queremos e intentar venderlo mediante publicidad o buenas palabras. Todo lo contrario.

Cada zona es diferente, cada provincia es diferente e incluso cada cliente es diferente (ojo con esto). Por lo tanto intentaremos crear productos flexibles y adaptados a nuestra realidad. Y de nuevo lo siento. Si esperabas un texto con fórmulas de tantos € por hora y tanto % de descuento por bono, estás en el sitio equivocado. Y tal y como hemos puesto en la primera pregunta, huye del que te venda eso.

  • ¿Cómo piensas transmitir todo esto? Puedes tener el mejor mensaje del mundo, que como no llegue al receptor no servirá de nada. La cuenta de ingresos no es más que una simple multiplicación: El valor del servicio multiplicado por el público que lo compra. Nos hemos esforzado mucho, incluso años, en intentar mejorar y aumentar el valor de nuestro servicio, sin embargo, ¿hacemos el mismo esfuerzo para conseguir que llegue al máximo mercado posible?

Las herramientas que tenemos para el alcance de nuestro mensaje al público son prácticamente infinitas. Las tenemos muy caras (como publicitarse en grandes eventos deportivos o por televisión) o a un coste casi, casi cero (la conexión a internet si no se la coges al vecino o el tiempo que directamente le dediques a ello). Controlar los medios de comunicación a todos sus niveles tanto en forma convencional como on-line es clave para conseguir los mejores ingresos posibles.

Valor x público = €

20 x 1 = 20€

10 x 10 = 100€

Creemos que no hace falta insistir más en eso. Y bueno, la entrevista ya ha finalizado… O no. Por último, si respondes que sí a una de estas preguntas:

  • Crees que estás preparado en todos los ámbitos para trabajar como entrenador a jornada parcial o completa?
  • Has estado trabajando en una instalación con servicio de entrenador personal y crees que ahora es tu momento?
  • Quieres encontrar nuevos clientes de forma fija que te hagan ganar más dinero?
  • Estás preocupado porque no sabes cómo desarrollar y vender tu producto?
  • Amas lo que estás haciendo pero de momento no te es rentable?

Te invitamos a seguirnos leyendo y visualizando. Tenemos cosas muy interesantes para ti 🙂