¿Y si nos olvidamos del “aeróbico” y el “anaeróbico”?

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Los términos aeróbico y anaeróbico no sólo han sido utilizados a pie de calle en el gimnasio, sino que han sido objeto de miles de investigaciones en materia de Actividad Física, desde que allá por 1978 Knuttgen hablase del término intensidad en materia de entrenamiento cardiovascular. De hecho, podemos decir que todo lo relacionado con las vías energéticas constituye el mayor punto de interés sobre todo en usuarios (otra cosa es que esta creencia sea la más adecuada) dado que ello se relaciona con el “metabolismo” (otro término del que se podría hablar mucho) o más exactamente del gasto calórico realizado en el entrenamiento. Precisamente el excesivo uso de los mismos a nivel popular creemos que ha dado pie a una serie de incorrecciones que debemos matizar y/o ajustar.

La carta publicada por Chamari & Padulo en 2015 habla precisamente de 4 conceptos fundamentales que deben ser actualizados. De hecho, precisamente un servidor se ha fijado en dicha publicación (a partir de ser compartida por Carlos Rodríguez en FB) por hablar de algunos conceptos con los que doy la vara bastante. Veamos:

  • El término “anaeróbico” no quiere decir que se produzca algo sin presencia de oxígeno, dado que tendríamos un problema serio si esto sucediera, creo yo, refiriéndose a los procesos de obtención de energía ya sea por vía de los fosfágenos como de la glucólisis anaeróbica, es decir, sin oxidación de sustratos como azúcares o grasas. Además, se habla muchas veces de ejercicio “aeróbico” como si hubiera 0 aportación del sistema anaeróbico y viceversa, hecho que no es real.

Tal vez en este caso podríamos hablar de “independiente del oxígeno” o de “no mitocondrial”, aunque claro, son términos más retorcidos (seamos sinceros) y, dicho sea de paso, que tampoco venden mucho (siguiendo con la sinceridad).

  • Podemos decir que, más que un blanco-negro, la relación aeróbico-anaeróbico sería una extensa gama de grises, sin poderse categorizar o separar así como así. En 2001, Spencer publicó una relación de las vías utilizadas en carreras que iban de los 200 hasta los 1.500 metros explicando este hecho. Dicho sea de paso, esto también podría hacer cuestionarnos ciertos tests utilizados convencionalmente para detectar el VO2máx o Potencia Aeróbica.

Al respecto podríamos hablar del término propuesto por Hermansen como “Máxima acumulación de déficit de oxígeno”: Imaginaos un test para el VO2 máx realizado mediante el test de Cooper o un test de “Velocidad Máxima Aeróbica”. Realmente estos datos corresponden a trabajos realizados con un porcentaje de trabajo anaeróbico más que significativo, tal y como se está explicando actualmente a la hora de evolucionar

  • La intensidad del ejercicio tiene un mayor impacto sobre los sustratos utilizados e incluso podríamos hablar, por ejemplo, de picos anaeróbicos dentro de una sesión predominantemente aeróbica; de sesiones aeróbicas a partir de ejercicios supuestamente anaeróbicos, etc.
  • Incluso, por supuesto, la preparación y características del propio practicante tendrán un factor de interferencia en el entrenamiento.

Además, se añade otro “problema” más a la hora de aclarar conceptos: Cuando realizamos esfuerzos máximos, como sprints por poner un ejemplo, de entre 1 y 6 segundos no hablaríamos sólo de un sustrato de fosfágenos, sino de una combinación de este con el sistema glucolítico, yendo de la mano y además aproximadamente a medias en cuanto a obtención de energía se refiere. Esto quiere decir que tal vez aquello del “anaeróbico aláctico y láctico”, además de por otras razones que no vienen al caso (como el reaprovechamiento del propio ácido láctico).

Por tanto, la propuesta realizada por Chamari & Padulo consiste básicamente en 3 niveles de esfuerzo y no desde un punto de vista fisiológico:

  • Esfuerzos explosivos. Haciendo referencia a ejercicios realizados en “all out” de un máximo de 6 minutos, con predominancia, que no exclusiva, del sistema de fosfágenos.
  • Esfuerzos de Alta Intensidad: Esfuerzos de tipo “all out” que van de 6 segundos a 1 minutos de duración con predominancia, que no exclusiva, de la vía glucolítica.
  • Esfuerzos de resistencia: Mayores de 1 minuto y con predominancia del sistema oxidativo.

Referencias:

  • Chamari, K., & Padulo, J. (2015). ‘Aerobic’and ‘Anaerobic’terms used in exercise physiology: a critical terminology reflection. Sports medicine-open1(1), 9.
  • Hermansen, L. (1969). Anaerobic energy release. Medicine and science in sports1(1), 32-38.
  • Knuttgen, H. G. (1978). Force, work, power, and exercise. Medicine and science in sports10(3), 227-228.
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julio 13, 2017

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